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lunes, 22 de noviembre de 2010

Festival Eñe (Madrid 12 y 13 Nov.2010) 2ª Parte

Mis compañeras en este viaje literario, Loli y María, están sentadas delante, las primeras a la vista de los ponentes. Tomo asiento junto a ellas y me lamento de haber subido sin haber conocido a Espido Freire.

Habíamos quedado con Garriga Vela, hora y pico antes en la librería, donde nos hicimos esta foto, en vernos en la conferencia de las 17:30, en la sala Valle Inclán. 5ª planta, en la que se trataría el tema de El mundo relato.
Frente a nosotras, la autora de En Jaque, el autor de Velocidad de los jardines y el de El anorak de Picasso. Tres libros de cuentos de la literatura española contemporánea. Tres autores que conversarán sobre ese pequeño gran territorio que es el relato breve, a lo que mis compañeros de puntoyseguido y yo, llevamos dedicándonos unos años. Y en ello seguimos.

Eloy Tizón es considerado uno de los mejores narradores de cuento y novela, además de desarrollar una enorme labor como docente en el campo de la literatura, sin embargo he de confesar que no he leído nada de él. Para expiar mi culpa adquiero un ejemplar de su libro "Velocidad de los jardines", considerado como uno de los tres mejores libros de cuentos de los últimos 25 años. Y le pido que me lo firme. Él accede amablemente, pero esto ocurre al final de la charla, cuando ya tenía entre manos nuestro "álbum de familia".

Berta Marsé deburó como escritora en Anagrama, hija de escritor, ha trabajado en el mundo cinematográfico y es la primera vez que sé de ella. Siempre hay una primera vez para todo. Marsé me lleva a Juan Marsé. Desde el pasado 12 de noviembre, también me lleva a Berta.

De José Antonio Garriga Vela ya he hablado en más de una ocasión y en muchas otras venideras seguirá visitando mi calle de Chawton. Es un escritor muy querido en mi calle. Muy admirado.



Eloy Tizón, Berta Marsé y José Antonio Garriga Vela



La mesa redonda consiste en hablar de cuentos, de relatos, de historias, de autores, de hacer participar al público, de responder y emitir preguntas. En un momento dado, la mesa redonda somos todos, los ponentes y su público.

Garriga comienza hablando de su escritor predilecto: Nabokov. Podría haber empezado por Kafka, que es otro de sus favoritos, pero lo hace por el autor de Lolita, y Tizón y Marsé se muestran entuasiasmados. Comienza la charla en serio. Tizón comenta que no leemos historias para conocer el final, si no que despierta más interés el conocer toda la cadena de acontecimientos que llevan a un hombre feliz, por ejemplo, a terminar en un arroyo. Un cuento, continúa, puede surgir de un súbito resplandor o una pequeña epifanía que surge por la calle. El destello de un instante. Muchos cuentos surgen de un suceso mínimamente insólito. Berta Marsé bromea y Garriga Vela ríe.

Berta habla del ritmo. Un buen cuento tiene que tener vigor, dice, tensión, suspense, impacto, impresión. Tizón interviene para acotar que el verdadero reto es mantener el vigor durante todo el cuento. En un cuento no se tolera el aburrimiento. Prohibido aburrir, dice Berta en voz alta. Garriga Vela asiente e interviene en la conversación para decirnos que no debemos aburrir al lector. Después compara a la novela y el cuento según lo que perdure en el tiempo, así como hay relaciones maravillosas de un día, hay también historias fantásticas de cinco años. La de cinco años perdurará más en el tiempo, pero ambas pueden ser igual de impactantes en quien las vive.

El tiempo juega con los silencios, con lo que no se dice, añade Tizón. El lector es quien termina el cuento. Requiere creatividad por parte del lector. Hay un trabajo conjunto. Después se habla de la página en blanco, del hilo conductor de los libros de relatos, de los micromundos, de dejar las puertas abiertas a las ideas por muy vagas que sean, de dejarnos sorprender. Sobre todo de dejarnos sorprender. Las mismas palabras llaman a otras palabras para seguir construyendo.

Se nombra a la escritora argentina de "Pájaros en la cabeza", y Loli y yo comentamos entre nosotras, (mientras un oyente con pinta de personaje de cuento a medias entre Papá Noel y El Grinch vocifera afónicamente, por extraño que suene, que el cuento no debe ser una jaula y debe admitir cierto grado de divagación o disgresión), que Andrea nos leyó el primer cuento de ese libro en una de nuestras reuniones.

Marsé recomienda además la revista literaria "Al otro lado del espejo" y Tizón habla de Proyectos de pasado de la rumana Ana Blandiana de Periférica. Se nombra a Leonardo Michaels, a Ribeiro y a Felisberto Hernández, de quien Garriga es admirador y aprovechando el momento nos cuenta la anécdota de cómo y dónde adquirió su primer ejemplar de Hernández.

Llega el turno de la corrección. Berta admite corregir obsesivamente. Tizón confiesa que el 95% de su trabajo es corregir, por lo que es incapaz de separar la creación de la corrección. Garriga corrije mientras escribe. Yo murmuro que escribí 20 borradores de mi Diccionario de Inexistencias.

La última frase de la conferencia la dice Eloy Tizón: El error de los escritores de cuentos es estar vivos. Reímos. Mi risa es irónica. No sé el resto. Garriga apunta que mientras uno escribe: vive.

La sala se llena de aplausos y mientras el público corre fuera de la sala y luego escaleras abajo en busca de una nueva conferencia, probablemente la de Guillermo Saccomanno sobre Literatura y guión, nosotras acudimos a saludar a Eloy Tizón. Garriga nos sonríe de lejos. Berta habla con "Noel-Grinch" y yo le regalo un ejemplar de "álbum de familia" a Eloy. María me lo ha presentado y le comento cómo surgió el tema de nuestro libro y cómo surgieron los relatos a partir de unas imágenes. Él se muestra encantado e interesado por nuestro librito. Unos minutos más tarde nos saludamos abajo, en la librería y él me dedica su Velocidad de los jardines, haciendo hincapié en una bonita tarde de palabras y literatura. Sin duda, un hombre encantador. Espero que nuestros caminos vuelvan a cruzarse para seguir aprendiendo con él

Loli, Eloy Tizón (álbum de familia en mano) e Isa Merino.




Volvimos a pasear por la librería, donde nos encontramos con Juan Bonilla, al que más tarde veríamos en su ponencia en la misma sala Valle Inclán. De esto hablaré en una próxima entrada. Más breve. Vuelvo a mi concepto de breve según mi compañero Miguel.

Un cafetito a media tarde en el bar del Círculo de Bellas Artes, una magdalena gigante con trozos de chocolate incrustados, risas, posters de Eñe, nombres de escritores sobrevolando el ambiente, charlas sobre ponencias. Espido Freire se había marchado. Perdí la oportunidad de conocerla. Al menos ese viernes 12 de noviembre. A veces las cosas, por sorpresa, se saborean más. A mí me encantan las sorpresas y el festival Eñe aún me tenía reservadas bastantes más.

Sobre cómo conocí a Patricio Pron y a Marcos Giralt Torrente, hablaré también en mi próxima entrada. Hasta entonces os dejo algo sobre lo que pensar: Cómo fracasar completamente como escritor. De esto hablaron Pron y Giralt a las 20h de ese viernes, en un Cara a Cara en la sala María Zambrano. 5ª planta. Escaleras. Preciosas. Pero había que subirlas. Escaleras. Preciosas.


Escaleras de El círculo de Bellas Artes de Madrid.



CONTINUARÁ...



Nota: Fotos propiedad de Isabel Merino González.


I.M.G.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Festival Eñe (Madrid 12-13Nov.2010) - 1ª Parte






El Festival Eñe nació en 2009 en Madrid y yo he tenido la suerte de asistir al celebrado este año 2010, los días 12 y 13 de noviembre. La asistencia ha superado el 80% a la del pasado año, tal como podemos leer en la página web de La revista Eñe. (http://www.revistaparaleer.com/noticia/2010/11/18/un-80-por-ciento-mas).



El círculo de Bellas Artes de Madrid fue un lugar de encuentro inolvidable entre escritores, editores, lectores y todos los amantes de la literatura. Y yo estuve allí y más que hacer una crónica, (que las hay muy buenas tanto en la página señalada de la propia revista, como en la de La Fábrica, la revista Culturamas y diversos diarios y webs que hacen referencia a tan magno evento), voy a tratar de contar lo que yo viví durante esos dos días, aunque por el espacio, trataré de ser breve. ¿Lo lograré? Mi compañero de puntoyseguido, Miguel Núñez, dice que yo le doy un nuevo concepto a ser breve. Tal vez tenga razón. (Risas).


El trayecto en AVE de Málaga a Madrid también es breve, RENFE lo ha conseguido. En apenas dos horas y media me encuentro en el centro de Madrid. Unas charlas con Loli, mi acompañante, cargada de risas, literatura y confidencias, nos llevan hasta Atocha. Yo tampoco consigo pisar esta estación sin pensar en el atentado del 11-M. Como dice Andrés Neuman en la entrada de su blog "Réquiem de Atocha": algo ha quedado en el aire. (http://andresneuman.blogspot.com/2010/11/requiem-de-atocha.html).




Dejamos las maletas en el Hostal Astoria, en la Carrera de San Jerónimo, tras pasar por Sol y tararear frente al reloj más famoso de España, la canción Un año más de Mecano. Inevitable. El hostal está muy cerca de Alcalá. Llegamos al Círculo de Bellas Artes en unos pasos. No tan fríos como esperábamos. Luce el sol en Madrid. El paseo por Alcalá y por Gran Vía es obligado. También la visita a alguna librería, unas croquetas en casa Labra y una buena comida en un barrio castizo de Madrid. A las 16h empieza la primera conferencia y queremos ser puntuales.





Círculo de Bellas Artes de Madrid




Nos canjean la entrada por una chapa con una coma en color blanco en el centro. Las chapas son de distintos tamaños y colores. Las de color verde de tamaño más pequeño son para los oyentes, lectores, público, etc, que como nosotras ha sacado el abono de los dos días en el festival, que costó 15€ y que te da carta libre para acceder a todas las conferencias. Las de color azul, de tamaño superior es para los ponentes, para los escritores, conferenciantes y para la organización. Aún trato de averiguar para quiénes eran la de color rosa.





Con nuestra chapa verde en la solapa, emprendimos nuestro particular viaje por El círculo de Bellas Artes madrileño. Realmente era un viaje el que emprendimos durante esos dos días. Empezamos subiendo el primer escalón de las escaleras centrales, en el que podía leerse una frase de Luis Muñoz: Leer es ejercer una esperanza. En la segunda planta nos encontramos con la librería, donde durante el fin de semana se vendían libros de los escritores y ponentes invitados y donde tras cada conferencia, pasarían a firmar ejemplares para los que gustan de tener los libros autografiados por sus autores. En esa segunda planta también estaba el bar y la sala de conferencias más grande, la llamada: Fernando de Rojas. A esa sala nos dirigíamos cuando nos encontramos enmedio de la librería con un despistado José Antonio Garriga Vela, autor de Pacífico o El anorak de Picasso, (libro del que ya he hablado en alguna entrada de este blog). José Antonio vive en Málaga, fue jurado del premio que gané en junio y se encuentra entre nuestros conocidos, por lo que nos saludamos alegremente y comentamos el gran evento en el que ya estábamos sumergidos. Él como ponente y nosotras como oyentes. Echamos unas risas, comentamos su próxima ponencia a las cinco de la tarde con Eloy Tizón y Berta Marsé, a los que confesó, no tenía el gusto de conocer y nos despedimos con prisas porque nosotras íbamos a la conferencia estrella del mediodía en el Fernando de Rojas: Espido Freire.


Debo confesar, tal como le confesé a ella al día siguiente, que no tenía excesivas ganas de verla, aunque sentía curiosidad por escucharla hablar. Espido me sorprendió. Y me sorprendió gratamente.



Laura Espido Freire
A veces nos dejamos llevar por una imagen. A veces por unas palabras. A veces por una impresión. A veces, nos equivocamos. Para bien o para mal. Yo me equivoqué con Espido. Siempre hay tiempo de rectificar.
16:30. Sala Fernando de Rojas. Espido Freire ."Arañas y Mariposas".
Nos sentamos a la mediación del patio de butacas, centradas. Espido apareció por la entrada principal y tomó asiento en el proscenio junto a su entrevistadora, Camino, de La Fábrica. El tema que iba a abordar era de rabiosa actualidad, (me permito el tirar de una frase manida, pero certera). Vivimos tiempos extraños para el terror: vampiros pálidos que enamoran a adolescentes de todo el mundo, vampiros con series de televisión, bellas heroínas que luchan contra zombies. ¿Las historias de horror se han convertido en la nueva novela romántica?
Espido Freire se mostró serena y sonriente. Dejó que Camino la presentara y solicitó ver al público. La sala estaba a oscuras y los focos centrados en ella. La iluminación varió y lo agradecimos. Camino nos acercó a la carrera literaria de Espido Freire y ella comentó brevemente algún capítulo de ella. Se refirió a Irlanda, por encima de cualquier otra novela suya. Los principios marcan. Contó anécdotas de su Instituto. Ella de 1974. Yo de 1973. Vivencias parecidas en alguna ocasión. La época. La misma generación. Nos acercamos. Empieza a obtener puntos, si es que se trataba de puntos la cosa. Aunque sólo al principio, después: me absorbió. Publicó su primer libro a los 23 años y lleva 23 publicados. Curioso. Apunto dos adjetivos en mi libreta: Pizpireta. Simpática. Un tercero: Risueña. Un cuarto: Inteligente. Siguen unos cuantos más. Todos positivos. Se empieza a hablar de maldad. De malvados y de víctimas. Anne Rice y sus novelas salen al caso. Los vampiros encarnados por actores guapos son un recurso en el nuevo cine de terror adolescente. Tres símbolos: Sexo, muerte y violencia. Dolor psicológico y dolor psíquico. Anorexia. Bulimia. Amante ideal. Un tema surge tras otro en esta ponencia de Amantes y Mariposas. Llegamos a Fausto, tras pasar de una novela de terror al ideal romántico del macarra. El amor y el bien pueden acabar con el mal.
Llegamos al Narcisismo femenino: cambiar a mejor al hombre; al narcisismo masculino: Soy el mejor y me tiro a la que quiera. Al final siempre hay que hablar del siglo XIX. Llegamos a Cumbres Borrascosas, de la gran Emily Brontë. Mis compañeras me dicen que es la hora de la ponencia de Garriga Vela. Yo estoy pegada a mi silla, con los ojos clavados en los ojos de Espido, en mis oídos suena el eco: Brontë. Brontë. Brontë. No puedo marcharme. Ahora no. Vamos a hablar de Heathcliff. Loli y su amiga se marchan. Yo me quedo y sigo absorta: Heathcliff, traido de la oscuridad, un personaje que podría haber sido bueno, se deja llevar al mal por un desengaño. La maldad le hace destrozar lo que podría haber podido construir. Emily acepta a su personaje tal y como es. Heathcliff es perverso desde que decide serlo hasta la muerte. Un rebelde que no va a encontrar satisfacción en la vida ni en la muerte. Uno de los personajes más perversos, que genera un amor incondicional.
Surge Lady Macbeth, con una maldad menos perversa. Espido admite su debilidad por Shakespeare. El público la admite a su vez. El amor es un acto determinista como la muerte. Sale a relucir su libro Soria Moria. También sus Cuentos malvados, que hablan de temas que le obsesionan. Arañas y Mariposas. Unas tejen hacia fuera y otras hacia dentro. La araña sabe que ganará. El hilo de seda es la mayor parte de trama que contamos. Sale a relucir Eva Braun. ¿Dónde están los límites? Dejan caer la pregunta sobre todos nosotros. Reflexionamos. En la literatura existe un desafío constante de la moralidad. El narrador en primera persona es mentiroso. Cuando el lector se identifica con este narrador, es cuando más le mentimos. ¿Dónde está el límite de la maldad? ¿Qué ocurre cuando está en la mano de alguien el poder hacer el mal?¿Es más complicado construir un personaje malvado o uno ceniciento?
Miro el reloj. La conferencia de Garriga Vela ha debido comenzar. Espido sigue hablando. Agarro mi netbook, aprieto las mandíbulas y me salgo de la sala. Mis pies caminan por delante. Mi yo más íntimo quiere quedarse, sin embargo salgo. Salgo y dejo a Espido hablando. Y subo las escaleras hasta la quinta planta. Asfixiada. Entro en la sala Valle Inclán. La conferencia acaba de empezar y yo sólo pienso en los años tan tontos que he perdido sin conocer a Espido Freire y sin leer sus libros. Aún estoy a tiempo, pienso mientras tomo asiento. En cuanto termine la conferencia bajaré a conocerla y me disculparé. Me ha dado una lección. No se debe prejuzgar sin conocer.

Continuará...
I.M.G