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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Chawton

26 de Julio de 1809

“...En cuanto a nosotros, muy bien estamos,
como indica la prosa sin afectación.
La pluma de Cassandra pintará nuestra posesión,
las muchas comodidades que nos aguardan
en nuestra casa de Chawton, cuánto encontramos
ya en ella para solaz de nuestra mente;
y convencidos estamos de que cuando todo esté completo
no habrá casa de mayor respeto,
tanto si es nueva como arreglada,
de habitaciones concisas, o habitaciones regaladas...”


                                                Jane Austen


Parte de un poema que escribió Jane Austen a su hermano Francis, una vez establecida en su nueva casa Chawton Cottage, en Alton (East Hampshire), donde vivió junto a su madre y a su hermana Cassandra desde mediados de 1809 hasta mediados 1817, año de su muerte en Winchester, donde fue enterrada en la nave norte de su catedral.

El resto de la entrada puedes leerla en el blog de Punto y seguido escritores: 

PINCHA AQUÍ


I.M.G.

viernes, 18 de mayo de 2012

El nuevo retrato de Jane Austen

Jane Austen sigue generando noticias, bien por nuevas adaptaciones al cine de sus libros, bien por nuevas biografías, porque otros autores escriben libros basados en los personajes, escenarios y tramas que ella tan magistralmente recreó en sus novelas, por crónicas sobre viajes a los lugares donde vivió, nuevos estudios, etc etc.

Jane Austen
retratada por su hermana Cassandra
(National Portrait - London)


También recientemente, por su presunto parentesco lejano con Kate Middleton, esposa del príncipe Guillermo de Inglaterra. Una web especializada en árboles genealógicos, (Ancestry.com),  afirma que son primas en 11º grado por tener un ancestro en común: Henry Percy, (2º Conde de Northumberland en la primera mitad del s. XV). Henry Percy fue el bisabuelo de Kate, (16 generaciones arriba), y el de Jane Austen, (10 generaciones atrás)

Kate Middleton

Yo procuro mantenerme informada de todo lo que van saliendo referente a mi autora favorita, bien por mis compañeras blogueras, (cuyo trabajo, dedicación y entrega al mundo Austen son de alabar. Desde aquí os doy las gracias, chicas), por las noticias que se vienen publicando en distintos diarios o en internet o "in situ",  en los viajes que me han llevado a las casas y ciudades donde Jane Austen vivió, como Chawton, Londres o  Bath. (Próximamente visitaré Winchester, donde fue enterrada, pero eso ya será otra historia que contaré en su momento).

La noticia de la que hoy quiero hacerme eco, y que lleva tiempo circulando por la red ( Pincha aquí para leer uno de los más completeos), incluso se grabó un documental en Inglaterra sobre el tema, en el canal BBC2, es sobre El Nuevo Retrato de Jane Austen:


¿Jane Austen o no?
Según algunos expertos: Sí
Según otros: No.

 En la época en la que vivió Jane Austen y en los círculos en que su familia se movía, era costumbre retratar a los hombres de la familia, no así a las mujeres. El retrato por el que conocemos a Jane Austen, fue un dibujo que hizo su hermana favorita: Cassandra. Tuve ocasión de ver el original en la National Portrait de Londres hace un par de años. Subí a la sala de los escritores, y me encontré rodeada de enorme cuadros que retrataban a Lord Byron, a Mary Shelley... pero ¿dónde está el de Jane? Observé uno a uno, sin querer leer los nombres, finalmente, tuve que hacerlo y aún así no la encontré. Me puse nerviosa. ¡Lo han quitado!, creo que vociferé. Tranquilízate, me dijo mi amiga. ¡Tiene que estar! En una esquina de la sala, había una especie de cámara acorazada de cristal, y en el centro, un dibujo, (no era ni un A5), y allí estaba ella, mi querida Jane Austen dibujada por la mano de Cassandra Austen. ¡Guau! Me quedé flipada. Supongo que lagrimeé, es habitual en mí si algo me emocina mucho. Pero era tan pequeño... nunca lo había imaginado así.
Dicen que Jane Austen no se reconocía demasiado en esa imagen, incluso familiares de ella, llegaron a opinar lo mismo, pero era la única imagen que la había sobrevivido y por la que todos la conocemos.

Es cierto que existe otra imagen por ahí, de la cual quiero dejar también constancia aquí porque es también muy conocida. Es un dibujo basado en el de Cassandra, que encargaron sus familiares descendientes, (pero que tiene más aspecto victoriano que giorgiano), y teniendo en cuenta las características faciales de sus hermanos.

Jane Austen
(Encargo familiar, estilo victoriano)


Y cómo no, existe esta otra, que también conoceréis y que está basada en las anteriores:


Jane Austen

En base a estas imágenes imaginamos cómo pude ser la autora de esos libros que tanto hemos leído y releído: Orgullo y Prejuicio, Sentido y Sensibilidad, La abadía de Northanger, Emma, Persuasión, Lady Susan, Mansfield Park, y otros inacabados. Pero ¿era así realmente Jane Austen? Bueno, qué remedio nos queda que imaginarla de esta y no de otra manera.

Sin embargo, ahora nos llega este retrato, a través de la autora Paula Byrne, que recibió como regalo de su marido. Al parecer era un retrato desconocido por los descendientes de Austen que se vendió por 15 libras y que ha sido adquirido por 2.000. El precio parece excesivo, pero si lo comparamos con la cifra que puede llegar a suponer en caso de que fuese demostrado que era Jane Austen, queda en una nimiedad absoluta y en una inversión de lo más rentable que alguien pueda imaginar.

¿Qué opinais? ¿Creéis, sin tener en cuenta la opinión de expertos y de forenses, que se trata de Jane Austen?

La ropa que lleva la dama del cuadro, coincide con la de la época de la autora, se muestra como escritora, su perfil es parecido al de la familia Austen, la nariz es muy particular de ellos, lleva una placa en la que puede leerse Jane Austin (Era común escribir el apellido Austen de las dos formas), y los expertos datan el cuadro entre 1805 y 1815. La iglesia del fondo, asimismo, se ha identificado como la Abadía de Westminster en Londres, donde Jane pasó un tiempo en casa de su hermano Henry. De hecho, en 1813 se encontraba en esta ciudad, (donde frecuentaba las exposiciones de retratos),  ultimando los detalles de su novela Emma.

Dejo la pregunta abierta. ¿Créeis que la mujer de este retrato era Jane Austen? Si fuera así, este sería el retrato más fiel a su persona, y así es como deberíamos verla desde hoy.

Si no lo fuera, siempre tendremos, como siempre hemos tenido,  el dibujo que hizo Cassandra de su hermana favorita: 




I.M.G.
(Sígueme en Twitter
 @isamerino) 



martes, 24 de mayo de 2011

CHAWTON ST. CUMPLE UN AÑO.



Hoy hace un año que comenzó mi aventura bloggera, y quería celebrarlo con vosotros y compartir mi alegría con quienes han paseado y pasean conmigo por estos lares virtuales: TODOS VOSOTROS.


Chawton St. nació un 25 de mayo de 2010. De horóscopo Géminis, como la que suscribe, por lo tanto, comunicador del zodiaco, rey de las dudas, y algo extremista en sus sentimientos. No suscribo lo de las dos caras, que es la broma fácil que nos hacen a todos los que nacimos bajo este signo, porque eso no nos identifica. No somos Jekyl ¬ Hyde como se suele pensar, sólo variables y muy charlatanes, y emocionales, eso sí. Ahora que conoceis un poquito más su personalidad, entendereis los pasos que ha ido dando en su primer año de andadura. Pasos firmes a veces, contradictorios otras, borrachines o alegres, templados, fríos, sarcásticos, temblorosos, anacrónicos, vanguardistas, coyunturales, cinéfilos, literarios, infantiles.... vamos, lo que viene siendo el Chawton St que conoceis.


En un cumpleaños no debe faltar la tarta. Como todos los que vais siguiendo el relato de Cruz de Navajas os quedásteis con ganas de probar las magdalenas que María le hizo a Mario y que Mario no llegó a probar, le pedí la receta a la que se moja las ganas en el café y he aquí que os regalo una a cada uno, con una vela encendida, con la condición de que la sopleis, pidais un deseo al blog, (sobre qué quereis que se hable en Chawton St. en su segundo año, por ejemplo), y me conteis si se cumplió. (Nota: Será más fácil si me decís de qué se trata, así se cumplirá antes, pero lo dejo a vuestra elección). Yo ya pedí mi deseo y sospecho que se cumplirá, como todo lo que se pide con ilusión. Disfrutad de la tarta:




El 25 de mayo de 2010, cuando entré en blogger dispuesta a crear un blog, sabía a ciencia cierta varias cosas:


1. Que su nombre sería Chawton St en honor a Jane Austen, una de mis escritoras favoritas. (Jane vivió varios años en Chawton Cottage, donde escribió y corrigió varias de sus obras).

2. Que no sería breve en mis entradas, porque no sé ser breve. Os he contado ya que soy géminis y por lo tanto llevo la pesada carga de ser comunicadora del zodiaco, ¿no? pues eso, que lo breve y yo somos incompatibles.

3. Que escribiría sobre el tema que me apeteciera en cada momento, (sin borradores, casi sin pensar, del tirón, sobre la entrada misma), y que pudieran ser del interés de personas conocidas y desconocidas con aficiones comunes, o intereses afines, con los que poder comentar.

4. No escribiría relatos porque prefiero publicarlos en papel y que formen parte de un libro. (Cruz de Navajas y Una inglesa en Tara no cuentan porque están basados, uno en una canción de Mecano y otro en hechos reales).

5. Que contestaría todos los comentarios en el menor tiempo posible.

Durante estos 12 meses me he dejado sorprender gratamente por varias cosas, y gracias a ellas, cumplimos feliz este primer año, con más ilusión si cabe, con más ganas de seguir y no defraudar expectativas, si es que las hay.



Hechos que aún me sorprenden:


1. Chawton St. ha recibido un total de 9.452 visitas.

2. Se han visitado un total de 10.897 entradas.

3. Se han hecho seguidores 44 personas.

4. Se han recibido visitas de 29 países distintos. Algo fascinante.

5. Me he divertido y me divierto escribiendo y respondiendo. (Este punto no debería sorprenderme, pero quería mencionarlo).

6. He aprendido y sigo aprendiendo sobre cómo manejar un blog, con más errores que aciertos pero con ganas y paso firme. (Ay, MariCari, tú entiendes mejor que nadie este punto).

7. Conocer tantos blogs hermanos y a las personas que los gestionan, los llevan, los escriben, los disfrutan y nos hacen disfrutar a quienes los seguimos. No siempre tengo tiempo de dejar comentarios, pero suelo pasear por ellos.

8. Mi inocencia bloggera aún me mantiene perpleja.

9. Recibir cariño, regalos, menciones, y comentarios de mis amig@s y compañer@s blogger@s, que he disfrutado con la mayor de las ilusiones y el mayor de los agradecimientos, y que espero poder compensar.

10. Que sigais leyendo este post tan largo. (Risas).


A vosotros, que seguís aquí, quiero dedicaros todas y cada una de las entradas habidas y por haber en Chawton St. A los que pasais por aquí, a los que os dejais ver y a los que no, a los que entran, a los que reculan y se marchan sin leer, a los que comentan, a los que se ríen, a los que me sacais la lengua, a los que me enseñais, a los que me dais mimitos, a los que me haceis la vida fácil y alegre, a los que no volvéis, a los que sí lo hacéis, y con asiduidad, a los que dejais el rastro y las huellas para que os siga... y en fin, a todos y cada uno de vosotros que me habeis acompañado en esta loca aventura y en mis paseos por esta calle, cada vez más poblada, (gracias, gracias, gracias), durante todo este primer año.


Besos a tod@s desde Chawton St.

Se os quiere.


Isa Merino.

(Málaga)

ESPAÑA.


I.M.G.



Posdata: Quiero enviar un saludo enorme a:


ARGENTINA (Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, San Juan, Beccar, Bahía Blanca, Posadas), BOLIVIA (La Paz), CANADÁ (Saint Albert), CHILE (Calama, Coquimbo, Los Ángeles), COLOMBIA (Barranquilla, Cúcuta), COSTA RICA (San José), CZECH REPUBLIK (Hrádek Nad Nisov), DINAMARCA, ECUADOR (Quito), EL SALVADOR, ESLOVENIA, ESPAÑA (Málaga, Sevilla, Córdoba, Cáceres, Madrid, Móstoles, La Coruña, Barcelona, Sitges, La Laguna, Lugo, León, Bilbao, Burgos, Lloret de Mar, Castellón), GERMANY (Bremen, Berlín), GUATEMALA, HONDURAS (Santa Rosa de Copán), INDIA, ITALIA (Calentini, Roma), JAPÓN, MEXICO (Tijuana, Hermosillo, Tepic, Guadalupe, Tamazuela de Gordiano, Querétano, Villahermosa, Mexico DF), PAISES BAJOS, PARAGUAY, PERÚ (Chiclayo, Lima), REPÚBLICA DOMINICANA (Santo Domingo), SERBIA, TURQUÍA (Ankara), UCRANIA (Lvov), UNITED KINGDON (London), USA (Mountain Views, New York, Chicago, Los Ángeles, San Francisco,Stone Mountain), VENEZUELA (Caracas, Los Teques) y a todos l@s vecin@s de Chawton St sean de donde sean, siempre bienvenid@s.





jueves, 16 de diciembre de 2010

Jane Austen y yo


Conocí a Jane Austen hace muchos años, no podría especificar el día concreto, aunque tal vez fuese hoy, día del aniversario de su cumpleaños, pero no sé de qué año. Y me da coraje no acordarme, porque soy la tonta de las fechas, pero por más que lo intento... no lo recuerdo.

Paseaba por el parque de Málaga, por la Feria del libro de Navidad, mes de diciembre, día inconcreto, como digo, y buscaba un regalo de Reyes para una de mis mejores amigas. Tenía que ser un regalo especial, pero no tenía mucha pasta, era estudiante, de eso sí me acuerdo. Y habíamos acordado regalarnos "un detallito". A las dos nos gustaba leer y nuestros gustos eran similares en casi cualquier campo. El libro me llamó. No alzó el vuelo como los libros de El orden alfabético de Juan José Millás, ni le crecieron brazos que llamaron mi atención. Simplemente me llamó. Sí, soy de ese tipo de personas que piensan que los libros te llaman y que se ponen a tu alcance justo en el momento en que deben ser leidos por ti. No era mi momento. Era el momento de mi amiga. Jane prefirió que la conociera a través de ella.

Ese libro, Orgullo y Prejuicio, fue el regalo de Reyes que le hice a mi amiga. Hoy en día no sabemos su paradero, pero alguien lo tendrá y lo estará disfrutando, que es de lo que se trata.






Caminábamos por la calle Eugenio Gross, creo que era Semana Santa e íbamos de tronos y mi amiga, llamémosla A, había comenzado a leer el libro y le estaba entusiasmando. Cuando lo terminó, me lo dejó y lo devoré en un par de tardes. Y ahí comenzó todo. Orgullo y Prejuicio fue el principio de todo...




Después llegaron el resto de los libros, Sentido y Sensibilidad, (tras ver en el cine la magistral adaptación de Emma Thompson, que ganó un Oscar al mejor guión adaptado), La abadía de Northanger, Mansfield Park, Emma y Persuasión. Cuando los libros fueron leídos y releídos, me los compré en inglés y después visioné todas y cada unas de las adaptaciones para el cine y la televisión. La BBC ha hecho un buen trabajo también. Cuando esto se acaba y tu pasión sigue creciendo se necesita más. Entonces llegaron las ediciones raras, los libros inacabados, las películas sobre Jane Austen, la joven Jane Austen, Conociendo a Jane Austen, etc etc.


Cuando llegó internet a mi vida, pude al fin conocer a la verdadera Jane Austen y a todos los que la leemos y seguimos. Hoy muchos de los blogs que sigo, muchas de las personas que como yo, celebran hoy el aniversario del nacimiento de Jane Austen, han hecho un pequeño homenaje. Os dejo alguno de ellos:


http://www.rincondejaneausten.blogspot.com/

http://www.janeaustenshousemuseum.blogspot.com/

http://www.austenauthors.com/

http://www.janitesonthejames.blogspot.com/

http://www.janeaustensequels.blogspot.com/

www.bibliotecaredfielhall.blogspot.com


Etc Etc



Después llegaron los viajes temáticos....



1. Alton -Chawton-Chawton Cottage






Os remito a mis entradas en el blog, de Chawton cottage, que están inacabadas, pero que prometo terminar, en la que cuento mi visita a la casa de Jane Austen en esa casa que da nombre a este blog.


2. Bath


Este año estuve en el Festival de Jane Austen en Bath. Os remito a mis entradas en el blog, de Bath-Festival de Jane Austen. Igualamente están inacabadas, debido a que el Festival Eñe se me tió por medio, peeeero, prometo terminarla en breve. Durante los dos días que pasé allí, con otra de mis mejores amigas, fue como vivir en la época de Jane. Un sueño, como se dice, aunque en este caso georgiano y con paperas. Allí conocí, porque había quedado con ellas, a dos escritoras grandes admiradoras de Jane Austen, de las que soy bloguera seguidora de sus blogs: Jane Odiwee y Victoria Connelly.





3. National Portrait (London)




Este año también visité la National Portrait de Londres, donde tienen el retrato de Jane Austen que dibujó su querida hermana Cassandra. Cuando llegué a la sala de los escritores y contemplé los cuadros de Lord Byron o de M. Shelly por citar alguno, espera uno de enormes dimensiones de Jane. Sin embargo el retrato, que está metido en casi una cámara acorazada transparente y a una temperatura idónea para su mantenimiento, no debe medir más de un A5, quizá menos. No sé cuánto rato estuve admirándolo. Me traje una postal de recuerdo.


4. Westminster Abby (London)

Existe una placa conmemorativa de Jane Austen en la Abadía de Westminster. En el rincón de los escritores. No se tarda en dar con ella. Merece la pena ver ese rincón y todas las placas que allí se encuentran.


5. Viajes que quedan.


Tantos si conocemos la vida de Jane Austen y hemos leido sus libros... Winchester será el próximo, el primero. Visita obligada a su catedral, donde Jane Austen descansa desde hace 235 años.


No quiero escribir fragmentos de su obra aquí, pues escoger alguno que la represente es complicado. Podría escoger un fragmento de sus cartas, algunas frases significativas, dejar que sus personajes hablasen por ella, pero opto por remitiros a sus obras. ¡Qué mejor homenaje que hacer felices a nuevos lectores o los lectores de siempre con su relectura! He conseguido con mi propio entusiasmo, igual que el que me contagió mi amiga A. aquel día de aquel año con Orgullo y Prejuicio, contagiar a otras amigas, a otros amigos, que hoy son, al igual que yo, fieles seguidores de Austen. Somos un buen puñado de Austenianos.


Por lo menos una vez en la vida hay que leer a Austen. No perdais la ocasión. Si os encontrais con sus libros y os llaman, acudid a ellos. Será justo ese momento.


Gracias a los que habeis dejado comentarios. Seguiré rindiendo homenaje a Jane y a su obra en casi cada entrada, en todas hay un poquito de ella aunque no lo parezca, por algo este lugar en el que me pierdo día sí, día no y día también, lleva el nombre de uno de los hogares en el que fue más feliz: Chawton.



FELIZ CUMPLEAÑOS, QUERIDA JANE.





I.M.G.

















































































































































































































































































martes, 21 de septiembre de 2010

Chawton Cottage (III)

Copyright. (Imágenes tomadas por Isabel Merino en Chawton (Hampshire). 09/04/2009).


El día había amanecido lluvioso. Frente a la casa de Jane Austen, antes de entrar, antes de que ocurriera lo que os he ido contando, repasaba en mi memoria los comienzos de esta relación escritora-lectora. Ahí, parada junto al poste que señala hacia su casa, con los ladrillos rojos del edificio reflejado en mis pupilas oscuras y con las anécdotas encerradas en el puño que aprieta el mango del paraguas, sentí un atisbo de orgullo, también de prejuicio, de sentido y sensibilidad. Me dejé persuadir por el verde casi fluorescente de la campiña inglesa de Hampshire, busqué una Abadía de Northanger en los alrededores, un Mansfield Park, a alguna Emma que paseara del brazo de un tal Sr. Knightley y hasta a una tal Lady Susan que vive en el mismo libro que los Watson o Sanditon. Pensé en la historia de Inglaterra. Y luego me decidí a entrar, atravesando el camino de tulipanes, salteando bancos de madera, saludando a Caroline, como os he contado, releyendo las frases que viajan conmigo a todos lados. Sin duda mi favorita es la más famosa de todas, con la que comienza ese libro favorito de tod@s nosotr@s que alguna vez se tuvo otro título que no lo definía de una manera tan eficaz y directa.


Paseaba por la calle Eugenio Gross, no acierto a calcular mi edad, pero sí que puede hacer unos veinte años, mi amiga me contaba la historia del libro que yo le había regalado. Orgullo y Prejuicio. (Fue un libro escogido al azar, de una autora, que entonces no conocía). Lo que vi en sus ojos mientras me lo contaba, se queda para mí. Sí sé que me contagió aquel entusiasmo por los Bennet y por Darcy, y que cada día le pedía que me contase más. Cuando lo terminó, me tocó el turno. Ahí nace mi historia de amor con Orgullo y Prejuicio, con Jane Austen. No voy a contar cómo fue mi primera lectura, pero sí que me trajo hasta el día de hoy. Hasta el día en que pisé Chawton, el 09 de Abril de 2009. Cada vez que empiezo a leer Orgullo y Prejuicio, del que tengo varios ejemplares tanto en español como en inglés, sin querer me voy a aquel tramo de la Calle Eugenio Gross y vuelvo a mirar la sonrisa y los ojos de mi amiga: BRILLAN.

El rizo de Jane Austen. Un rizo. El rizo. Jane Austen. Nada más cruzar el umbral que separa la habitación de entrada, que algún día debió ser un salón, con el pasillo que lleva al resto de la casa, al mundo de Jane, su madre y su hermana. Alguna vez al de su hermano. Alguna vez al de alguna invitada. Siempre al de Jane Austen. Ese rizo que apartó alguna vez con su mano, sin querer, tal vez queriendo, a la vez que sujetándolo contra la frente o bajo un gorrito de época, tal vez peinado continuamente o despeinado al viento, seguramente intruso entre sus pestañas o sus lacrimales, haciéndola derramar alguna lagrima sobre uno de sus manuscritos. Tal vez un rizo rebelde, tal vez uno más entre tantos. El único superviviente. Admirado por algún pretendiente. Odiado por algún otro. Apartado por la mano de Cassandra. Impregnado de escarcha o sudor. Rizado, envolviendo los dedos que no escriben ni aprietan la pluma, creando ideas, observando cómo se crea un libro perdurable. Perteneciente a su autora. Olvidado tal vez. Recortado por un tijeretazo de una sobrina, de un hermano, por ella misma frente al espejo. Nada de esto se sabe, puede ser todo o nada, pero ahí está. A la vista de todos. Al entrar. El rizo de Jane Austen.



Toda una pared repleta de objetos personales, un colgante, una hoja manuscrita, una pequeña biografía, un árbol genalógico... Atenta mi mirada a todos los objetos, pegada mi nariz al cristal, tratando, cual esponja, de absorber todo, de intimar con cualquier cosa que ven mis ojos. Es un pasillo, estrecho. Una puerta con una fotografía de Colin Firth está a medio cerrar. Miro a Darcy. Al Darcy de los ingleses. No aceptan otro, ni siquiera a Matthew McFayden de la película del 2005. Colin es su Darcy y lo demuestran así. Con la presencia de esa fotografía en la propia casa de la autora que le dio vida al personaje masculino más deseado de todos los tiempos por mujeres como yo. Me bebo a sorbos los cuadros de las paredes. Los paladeo. Toda información es poca, toda útil, toda equilibra mis constantes. Trato de apresurarme hacia la sala donde sé que me espera el objeto más preciado y más soñado por conocer. Si no puede ser Jane, tiene que ser esa mesa sobre la que escribió y reescribió sus obras. Y me asomo al final del pasillo, y observo de un tirón la sala, pulcramente decorada como debió estarlo en época de Jane. Cientos de ojos se clavan en mí. Los criados, los Austen, los personajes de los libros, todos. Sobre mí. Todos. Y yo sólo miro al fondo, a la esquina, sobre la mesa del comedor, sobre el mantel, sobre los cubiertos y platos, junto a la ventana, más allá de la chimenea, delante de una librería, apenas alumbrada por el día. Allí, bajo un poster de Jane Austen, rodeada por un cristal, apoyada una pluma sobre ella, rayada, vieja, pulcra, con las huellas de Jane marcadas en su costado, allí está: SU MESA.


Contemplarla es todo un relato, toda una entrada, todo un viaje. Os invito a verla. Os dejo una de las tantas fotografías que pude hacerle. No seguiré hablando o escribiendo. En este, como en muchos otros casos, cuando hablamos de Jane, a veces, si no puede ser descrito el momento como ella lo haría, es mejor dejar trabajar sólo a la vista y a la imaginación de cada uno. Por lo tanto este es uno de esos momentos en que debo utilizar una frase manida, y no por ello menos cierta: Una imagen vale más que mil palabras.


Orgullo y Prejuicio, Sentido y Sensibilidad, Emma, Mansfield Park, Persuasión y La abadía de Northanger. Sus grandes obras. Todas escritas y/o reescritas sobre esta mesa. Amén del resto de sus obras, hoy día publicadas, que o no fueron revisadas o no fueron finalizadas, debido a su repentina muerte. Momento de silencio. Sssshhhhh. Aquí está la estrella de esta entrada:






To be continued....



Imágenes tomadas en Chawton (Hampshire), el 09/04/2009 por Isabel Merino.



I.M.G.

martes, 3 de agosto de 2010

Chawton Cottage (II)

Me abro paso entre los tulipanes color fucsia y llego a la puerta de la casa de Jane. Un par de carteles me dan la bienvenida. En uno pone Jane Austen´s House y en el otro me aseguran que la casa está abierta durante un horario determinado. Suficiente para disfrutarla. He llegado temprano, no hay nadie por los alrededores, nadie agolpado en la puerta esperando para entrar. Jane y Cassandra me piden paso. Se lo cedo. Entro detrás de ellas. Me quedo en el hall, pequeño, leyendo carteles y leyendas, observando un paragüero, pensando a qué pudo estar dedicada esa pequeña estancia y si realmente esa era la puerta de entrada a la casa. Tal vez Jane paseó por él tratando de resolver algún pasaje que reescribía de Orgullo y Prejuicio, tal vez se le cayó unas gotas de tinta al suelo, junto con alguna palabra que ya no pudo aparecer en el libro. Tal vez. Se me ocurren demasiados tal vez. Quizá alguno de ellos sea el certero, quizá varios lo fueron. Mi imaginación da para mucho, el instante para demasiado. Cierro los ojos un instante. Sé que cerrándolos, veré mucho más. Mis sentidos se multiplican. Empiezo a sentir. Jane me coge de la mano y me lleva a la primera sala de visita, pero antes leo el cartel de bienvenida donde se explica que Jane Austen vivió en Chawton desde 1809 hasta Mayo de 1817, mes en el que viajó a Winchester para tratar de mejorar su enfermedad. Ya no regresaría. Murió en Julio ese mismo año.


En la siguiente sala conozco a Caroline. Caroline es una mujer de edad incalculable, de sonrisa de nube de azúcar, de parpadeo color océano y carrillos color fresa. Su inglés es tan perfecto y tan dulce que la entiendo como si me hablara en mi idioma. Me sonríe y me da la bienvenida. Esa sala está dedicada no sólo a la venta de la entrada para la visita, si no a la venta de todo tipo de merchandising relacionado con la autora, excepto libros y dvds, pues hay otra zona dedicada a ellos, al final de la visita. Caroline reconoce enseguida mi interés. Nos miramos a los ojos y nos entendemos. La ilusión se me desparrama por mis comisuras. Ella me invita a entrar. Charlaremos a la vuelta, cuando me haya convertido en una más de las Austen, si no de sangre, sí de corazón. Le echo un vistazo al árbol genealógico. Era este mismo:



Trato de rebuscar en mi memoria todos los datos que tengo de Jane y su familia. Son muchos y quiero contrastarlos todos, pero Jane vuelve a tomarme del brazo y atravieso con ella la sala. Caroline nos sonríe. Me lleva hasta su piano, ahora en una esquina, en su época alegró otras partes de la casa. Jane desliza los dedos por las teclas amarillentas, con dulzura. Toca una melodía parecida a la que suena en Orgullo y Prejuicio, en la versión que protagonizó Keira Knightley, cuando la misma toca para Lady Catherine ante la atenta mirada de Darcy. Oigo la melodía mientras Caroline nos indica la puerta y nos invita a seguir con el paseo.




En esta villa vivieron Cassandra Leigh Austen, (la madre de Jane y sus hermanos), Jane y Cassandra Austen y Martha Lloyd, una amiga de ambas. Frecuentemente eran visitadas por sus hermanos varones y su gran descendencia, lo que hacía que Chawton Cottage tuviese siempre un ambiente hogareño.


Me calzo unos zapatos de época para adentrarme en el resto de la casa. Jane me los presta. Quiero dar pasos firmes. Quiero recorrer aquellas pisadas bailarinas, aquellos pasos cortos alumbrados con candil, aquellos pasos rápidos y huidizos, dados a hurtadillas, tras reescribir algún capítulo a una hora en que se debía estar haciendo alguna labor de hogar o recibiendo alguna visita inoportuna. Quiero recorrer cada palmo del suelo de puntillas, con unos zapatos como los suyos:

Me asomo al siguiente pasillo. Un rizo de Jane Austen, de color castaño claro, se encuentra guardado en una caja de cristal, inmune al paso del tiempo. Es un bucle sencillo, en forma de interrogación. Se hace preguntas desde la urna en la que lleva cientos de años descansando. Trato de responderlas. No sé si podré. Tal vez me atreva a contarlo en la próxima reseña. El paseo continúa, o más bien empieza, pero hoy lo dejo aquí. Jane observa el bucle que le perteneció, me apoyo en su hombro y con uno de mis dedos jugueteo con un rizo que me cae sobre la frente. El mío es más rizado, más enrevesado, contiene más preguntas sin respuestas. Jane sonríe. Cassandra abre la siguiente puerta y nos invita entrar. A lo lejos observo la mesilla donde escribió y reescribió todas sus obras...

To be continued...

Así era Jane Austen en Chawton (I)

Con la amenaza de su 38 cumpleaños, había empezado a contemplar la mediana edad:

A propósito , ya que debo dejar de ser joven, encuentro
muchos deleites en ser una especie de señora de compañía porque me ponen en el
sofá cerca del fuego y puedo beber todo el vino que quiero.

A esa edad los temas que le preocupan trascienden de sí misma para pasar a una relación más afectuosa con la siguiente generación. Dos años después, felicitaba a una de sus sobrinas de diez años así:

Siempre he defendido cuanto he podido la importancia de las
tías.

Su sobrina favorita era Fanny Knight, a la que escribió con tacto y preocupación afectuosa sobre sus problemas amorosos. A Anna Austen, que le envió un manuscrito de una novela, le regaló largos comentarios minuciosos sobre las novelas, sus métodos de composición, selección, etc. Advertía a Ana de no aventurarse fuera del campo de conocimiento propio. Así, por ejemplo le escribió:

10/08/1814: Deja que los Portman vayan a
Irlanda, pero como no sabes nada de las costumbres de allí, es mejor que no les
acompañes. Correrás el peligro de ofrecer falsas representaciones.

09/09/1814: Ahora estás reuniendo a tus personajes de
maravilla, colocándolos exactamente e la situación que es la delicia de mi vida;
3 ó 4 familias en una ciudad rural forman la base material de trab
ajo.

En ese año de 1814 Fanny tenía la misma edad que Jane cuando empezó a coquetear con Tom Lefroy y a escribir cartas. Y Anna tenía la misma edad que Jane cuando ésta ya había terminado las primeras versiones de Orgullo y Prejuicio y Sentido y Sensibilidad.

I.M.G.

Bibliografía para Así era Jane Austen en Chawton (I):

Mi querida Cassandra. Traducción Dolors Udina. Publicado en inglés por Collins & Brown Ltd, Londres. 1ª Edición 1997.













sábado, 17 de julio de 2010

Chawton Cottage ( I )

Londres. Es temprano. Saco un billete para Alton. Es 09 de Abril de 2009. El tren viaja por la campiña inglesa y a medida que avanza en vez de recorrer millas o kilómetros, lo hace en tiempo, en años, en un par de siglos y sé que cuando llegue a Chawton, Jane me estará esperando. A mi alrededor no veo gente, veo personajes a los que regalarles una historia. Lo haré cuando regrese, pienso, pero sé que las historias y los personajes no se bajarán de ese tren ni de ese momento, por eso no he sacado mi cuaderno de viaje, por eso no me los llevo escritos con tinta negra, aprisionados por la gomilla. El tren se detiene. Los asientos son rojos, crujen. Las puertas se abren y estoy dispuesta a entrar en la época de la regencia, en la georgiana, o en la victoriana. Las tres me valen. Contengo la respiración. Un inglés de mediana edad se pasea por el andén. No lleva patillas, ni chaqueta con faldón o pantalón a media pierna. Se expresa como cualquier otro. El tiempo no se ha retrasado, pero yo estoy allí, en Alton, en el condado de Hampshire. Llovizna. Hace frío.
Llevo un mapa dibujado a bolígrafo en mi cuaderno. Parece el mapa de un tesoro. Lo es. Para encontrarlo he de coger un taxi. Es blanco. El conductor amable, con un bigotito a lo Charlot. A casa de Jane Austen, le digo, y cuando lo digo, en inglés, imagino a Jane en la puerta, esperándome. Me dará dos besos y me dirá, querida, te esperaba desde hace tanto... pasa. Y entro.
El taxista hace la ruta varias veces al día. Los extranjeros sólo llegan a Alton para preguntar por Chawton, la casa de Jane Austen. Conversa durante el camino, son sólo unos pocos kms. Yo me siento extraña, sentada en el lugar que ocupa el conductor de un coche en España. Muevo los pies sobre un acelerador y un freno invisible. Cuando el conductor gira, muevo los brazos como si girase yo el volante que no tengo. Y me parece un sueño. Un sueño en el que conduzco un coche sin pedales y sin volante. El copiloto guía el coche. Las marchas se cambian con la mano izquierda, se conduce por el carril contrario. No chocamos con nadie. Todos siguen las reglas contrarias a las que yo aprendí en la autoescuela y por las que me rijo en mi país. Es extraña Inglaterra, arraigada en sus costumbres. Me gusta.
En la parte trasera del taxi alguien se ha dejado unos zapatos altos, de tacón. Negros. El taxista los observa. Da las gracias. Me da una tarjeta. Lo llamaré cuando finalice la visita. Cuando se marcha pienso que cuando acabe el turno se pondrá esos tacones y se irá andando a casa, a través de la campiña, por un camino lleno de olmos. Entrará en un edificio de la época regente y cambiará los tacones por pantuflas y la chaqueta por una bata de guatiné y anotará en su libretita que fui una más de las que acudió a ver la casa donde una vez vivió aquella escritora. Y no recordará mi nombre porque no me lo preguntó. Anónima, escribe. Española.




Cierro los ojos un instante. El aire frío entra a mis pulmones. Despierto. Estoy en Chawton Village, en casa de Jane Austen, donde vivió sus últimos 8 años, donde revisó sus novelas, donde recibió las noticias de sus publicaciones, (excepto de las que se publicaron tras su muerte en Winchester), donde fue feliz tras una larga temporada en Bath que no la satisfizo, donde Lizzy Bennet y Fitzwilliam Darcy pasearon con ella y la ayudaron a mejorar sus Primeras Impresiones para transformarla en Orgullo y Prejuicio. Sobre aquella mesita, en hojas sueltas, al alba, a solas, con pluma y tinta negra. A mano. Y observo el camino. La lluvia ha cubierto la carretera de charcos. Son espejos. Chawton cottage se refleja en ellos. Adonde quiera que mire, la casa está allí. Con su tejado negro, salpicado de chimeneas, con sus ventanales blancos sobre paredes rojizas. Una enorme placa en la pared recuerda a Jane. Los tulipanes curiosean en la entrada, como yo. Me acerco al jardín. Ha dejado de llover. Me siento en un banco. Quiero pensar que allí se sentaban Jane y Cassandra a contarse sus cosas, a conversar sobre algún borrador, a retocar a algún personaje, a ver pasar a la gente. Buenos días Srta Austen. Buenos días, contestan las dos.
To be continued...


I.M.G.