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domingo, 12 de junio de 2011

Cruz de Navajas - preludio (Hablemos del terral)












Debido a problemas técnicos, la transcripción de la entrada V de la versión extendida de Cruz de Navajas, se ha ido al carajo. No quiere ello decir que os deje sin esa, tal vez, última entrega, si no que se pospone un día debido a huelga de párpados abiertos. ¿Recordais los dibujos animados de Pixie y Dixie? (Sí, "lo' mardito roedore"), pues ahora mismo estoy como el gato gitano Jinxs, a punto de ponerme unas pinzas de la ropa sujetando mis pestañas a mis cejas para mantenerme despierta. Ha sido un día de junio, post-terral, agotador.









¿Que no conoceis a Mr. Terral? Esa suerte teneis. Es un caballero de hidalga figura que visita cada verano, y por sorpresa, a los habitantes de Málaga capital y se queda con ellos la friolera de tres días seguidos.




Lo de friolera viene a ser un antónimo de esos que se dicen en condiciones y certero, pues el terral es todo lo contrario, una masa de aire caliente que se hace con la ciudad y sus habitantes. Nosotros, los malagueños, nos quejamos, resoplamos, nos miramos unos a otros y decimos: hala, ya está aquí el terral. Y cerramos las ventanas, y permanecemos encerrados en los coches, (siempre con aire acondicionado), en las casas, en los trabajos, en los centros comerciales, en el cine, a ser posible tumbados en el suelo, (vuelta y vuelta)... pero en la calle, qué va, en la calle se quedan los que nos visitan y no lo conocen y no han sido avisados de las reglas que hay que cumplir. Una de ellas es evitar la playa. ¿Qué es lo lógico en un día de aire caliente irrespirable? Pensar en ir a la playa, cómo no. Es el oasis enmedio del desierto, pero, obviamente hay un pero, cuando llegas a la playa, ¿qué ocurre? pues que tampoco se puede estar, ya hemos dicho que nosotros, nos quejamos, resoplamos y nos resignamos a pasar tres días de encierro. En la playa lo que te encuentras es un vendabal de arena revuelta que se te mete por los ojos, por las orejas, por el cuello de la camiseta, y te pica y te duele, y si es asomarse al mar, pues eso, asomarse, pero con los ojos encogidos para que no entre la arena, lo de bañarse es complicado porque el agua suele estar revuelta, la bandera roja ondeando, y la temperatura es de una diferencia abismal con el ambiente y sólo meter un dedo del pie en el agua consigue que prácticamente se te congele.




















Uy, pero no era que el sueño me había arrebatado la clara visión para escribir a estas horas? Por supuesto, pero ¿quién dice que no puedo escribir sin mirar la pantalla del ordenador o el teclado? En fin, que os dejo, un preludio de la última parte de Cruz de Navajas mientras lucho con un calor, que afortunadamente, hoy no se ha transformado en terral.



Nota: por problemas técnicos en versión profunda y arraigada, esta entrada se publicará tal cual, la otra mitad se fue al carajo y la última parte se perdió en el limbo virtual de blogger y sus vicisitudes. Les pido disculpas.



I.M.G.