| puntoyseguido y club de lectura de la ONCE. |
El martes 15 de noviembre, acudimos varios miembros del grupo literario puntoyseguido, a la sede de la ONCE en C/ Cuarteles de Málaga, invitados por su club de lectura, cuya coordinadora es Rocío Antón.
Esta fotografía fue tomada al final de dicha reunión, cuando algunos miembros del club de lectura de la ONCE, ya se habían marchado, debido a la hora, ya que la reunión se extendió a lo largo de toda la tarde.
Queríamos agradecerle a Rocío este encuentro con el grupo que coordina, ya que nos dio la oportunidad de conocer a unas personas que a pesar de su visibilidad limitada o nula, en algunos casos, sentían un interés por la escritura y por la lectura, muy afín al nuestro. Fue enriquecedor por ambas partes, lo cual nos llena de satisfacción, pues todos nos divertimos y aprendimos a la vez.
Durante la charla, hablamos de escritura en primer lugar, ya que los miembros de este club estaban especialmente interesados en la misma. Nos preguntaron cómo llega o se busca la inspiración. Lo bueno de este tipo de reuniones es que no hay un patrón de preguntas y respuestas, sino que todos hablamos y es más un coloquio. Quisimos transmitirles la idea o la realidad, de que en escritura el 90% es trabajo y tal vez el resto inspiración. La inspiración llega, cuando llega, y luego hay que trabajarla. El verdadero trabajo está en la reescritura, esa es la verdadera escritura. Esto mermó un poco sus ánimos, pero no decayeron y a esta, siguieron un montón de preguntas referente a ejercicios que usamos para motivar la creatividad cuando nos enfrentamos al folio en blanco. Son muchas las técnicas, hay libros que hablan de eso exclusivamente, pero dimos algunos ejemplos, basados en varios relatos de los que aparecen en nuestro libro "Cuando vivíamos aquí".
Una mujer hacía punto mientras hablaba, y decía que mientras leía, hacía las labores del hogar. Lo entendimos cuando nos dimos cuenta de que para ellos, leer, es escuchar un audiolibro. Nos propusieron publicar un audiolibro de nuestro libro. No habíamos contemplado esa posibilidad hasta este momento pero tras la reunión, convinimos de que es algo que todos los que escribimos deberíamos hacer. Fue una gran sugerencia.
Un chico, nos habló de su blog, del mundo de fantasía que ha creado, con su sistema económico, sus castillos, su forma de vida similar a la de la época medieval y unos personajes que bien podrían parecer sacados de una novela de Tolkien, según nos explicó. Nos pareció una maravilla el que un invidente, o con una capacidad visual bastante limitada, fuese capaz de crear mundos así, pero ¿acaso los que escribimos no creamos mundos que no hemos visto y personajes que jamás veremos? La creatividad es la misma y nace del mismo lugar, lo que es diferente es que nosotros vemos nuestro alrededor de una manera y ellos de otra, pero sigue siendo la misma, percibida con unos u otros sentidos.
Alguien sugirió que pusiéramos los vídeos de la presentación, y llegamos a poner uno, en el portátil de una chica del club de lectura, pero les costaba seguirlo ya que no se oía bien, y ellos necesitan usar el sentido del oído más que nosotros para ubicar todo mejor.
Cuando la charla estaba más animada, Rocío nos pidió que leyésemos algunos relatos, y como la mayoría son largos, leímos el principio, una hoja, de un relato de cada uno de nosotros. Cada uno leyó el que quiso, de otro compañero, yo elegí el de Cordón Umbilical, de Pedro Rojano. La atención que nos prestaban al leer era delicada, intensa a la vez si se me permite la comparación, atenta y profunda. Cuando dejábamos de leer, se quejaban: lo has dejado en lo más interesante, ¿ahora cómo nos enteramos del final?
Rocío dijo maravillas de nuestro libro, y leyó un micro, el de Sirenas, de Andrea Vinci. Lo leyó de tal manera, que casi pudimos oír un relato nuevo, es increíble cómo las voces y la intensidad e intención del lector, pueden darle un sentido distinto a un relato.
Al final, entre las despedidas, después de hacernos la foto, nos dijeron que querían comprar el libro. Yo pensaba, ¿pero cómo lo van a leer? La respuesta era sencilla, cuando quieren leer un libro y no existe el audiolibro del mismo, siempre hay alguien que se ofrece a leérselo.
Nos preocupó el hecho de que no puedan leer todo lo que quieren, pero nos comentaron que en la ONCE todo está muy organizado, que antes tenían los libros en cintas y que los están digitalizando a marchas forzadas, y que tienen un sistema rápido para adquirir los libros, que pasa casi siempre por una página de internet y unas claves, y a un mes de la salida a la venta de un libro, pueden conseguirlo en audio, aunque a veces los lectores no son muy buenos, o son máquinas cuya entonación deja mucho que desear. Nos mostraron una maquinita, pequeña como un mp3, con apenas 4 botoncitos, que es un lector de libros para invidentes. Pueden marcar las páginas, repetir frases, o guardarlas, pueden almacenar bastantes libros a la vez, y al comenzar, dicen los minutos de grabación, que para ellos es como un contador de páginas.
La experiencia ha sido, como comenté antes, enriquecedora, tanto por las personas que hemos conocido, y con las que pasamos un rato entrañable y muy instructivo, como por la charla en sí, que fue amena, divertida y muy didáctica tanto para ellos, como para nosotros.
A Rocío y al club de lectura de la ONCE de Málaga: GRACIAS.
I.M.G.