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miércoles, 16 de febrero de 2011

Tres Grandes Novelas Epistolares

Me gustan las cartas. Adoro las cartas. El trazo que usas especialmente para mí
cuando me escribes. El color de la tinta. Los picos de las emes y las enes, la
forma en que alargas los rabillos de las "pes", las "des", las "jotas" y las
"efes" y las "ges", también las "as" que nunca cierras y que a veces parecen
"ces". Me gusta tu manera de arremolinar palabras, de no saltarte ninguna tilde
o de pedir disculpas cuando lo haces. Me gusta ese ingenio que usas cuando me
llamas de mil maneras diferentes siendo todas ellas sinónimos de mí. Me gusta
cuando rasgo el sobre y huele a ti. Me gusta escoger el lugar donde leer tu
carta e imaginar el lugar que escogiste para escribírmela. Pensabas en mí y
pienso en ti. Estamos en nuestras cartas...

Alguna vez escribí esto a alguien. No llegué a enviar esta introducción de carta, ni mucho menos la carta entera. Me gusta atesorar mis propias cartas. He enviado más de las que he recibido, de eso estoy segura, pero también guardo muchas más de las que he echado al buzón. Algunas llegaron a algún concurso, un par de ellas ganó algún premio y otra, viajera, está esperando.

Una de mis entradas, a principios de este blog, está dedicada a las cartas. "Se mueren las cartas", llamé a esa entrada. Es cierto que se mueren y que renacen de otra manera, tal vez. Hoy quiero rendirles homenaje de nuevo, pero a través de tres novelas epistolares que he leído recientemente por recomendación de dos amigas. Llamémoslas S. y P.

Si no me hubieran maravillado. No estaría hoy sentada en mi escritorio, al abrigo de una estufa, escribiendo sobre ellas para vosotros y para mí. Ahora toca recomendarlas:

1. Paradero Desconocido. (Kressmann Taylor)


Mi amiga P. me sugirió esta misma mañana esta novela epistolar de muy pocas páginas. La leí del tirón, en apenas una hora.

Escrita en 1938, (poco antes de que comenzara la 2ª Guerra Mundial), por la autora Kressmann Taylor, (seudónimo de la autora estadounidense Katherine Kressman), y que fueron publicadas para la revista Story.

Paradero desconocido constituye un testimonio lacerante contra el nazismo a través de las cartas de dos amigos íntimos: Martin y Max.

Martin Schulse, alemán, vuelve a Alemania con su mujer y sus hijos y Max Eisenstein, judío norteamericano permanece en Estados Unidos al frente del negocio de ambos dedicado a la venta de obras de arte. La novela comienza con cartas cordiales entre íntimos amigos y socios. Dichas cartas nos mostrarán el cambio que se procesa en Martin con la subida al poder de Hitler. El tercer personaje de la novela es Griselle, hermana de Max y ex-amante de Martin, (judía también), que aunque no escribe ni recibe ninguna carta, será el punto de giro de la novela, donde comienza la verdadera trama. Cuando leais en una de las cartas el binomio "paradero desconocido", se os pondrán los vellos de punta, como me ocurrió a mí. No podréis dejar de leer estas cartas ni de volver a horrorizaros con lo que ocurrió en Alemania. Un libro corto que tiene mucho dentro. Absolutamente recomendable. De los mejores libros epistolares que he leído.


2. 84 Charing Cross Road (Helene Hanff).


Hace muchísimo que mi amiga P. me recomendó este libro. Mi amiga B. también me lo sugirió estas navidades. Perezosa de mí antes un libro fino, (sí, a la gente le da pereza los libros gordos y a mí los delgaditos), había ido posponiendo su lectura hasta que ayer hice un repaso de mis libros pendientes y me dije que al fin llegó el día de leer 84, Charing Cross Road.


Como buena amante de Londres, (procuro visitarlo al menos una vez al año), y de los libros, yo también suelo perderme por Charing Cross Road. Me gusta husmear en las viejas bibliotecas, oler los libros, acariciar lomos viejos y acartonados, descubrir mil tonos de color entre el blanco y el amarillo. El efecto del tiempo no es el mismo según el papel del que se trate. Los ácaros no dejan de roer las páginas más abandonadas, pero las letras, no, las letras no las tocan. Sólo nosotros somos capaces de devorarlas.

¿Y de qué trata esta novela corta epistolar? Son cartas. Cruces de cartas. Cartas que comienzan en la época posterior a la finalización de la 2ª Guerra Mundial y que continúan sus idas y venidas a través de los años, entre una amante de los libros norteamericana y el encargado y los trabajadores de una librería londinense de Charing Cross Road, en el número 84.

En algún lugar leí que se trata de la historia de dos almas solitarias unidas por una pasión: la lectura. Helene Hannf y Frank Doel se escribieron cartas durante 20 años y jamás se conocieron. De alguna manera yo también he vivido esta historia. Yo también estuve allí. Yo también me emocioné. Yo leí todos aquellos libros. Y, por supuesto, yo también quise a toda esa gente y viví en el 84 de Charing Cross Road.
Altamente recomendable.


3. Carta de una desconocida (Stefan Zweig).


Mi amiga S. no dejó de recomendarme este libro ni un sólo día hasta que lo leí. Como en los casos anteriores, la novela es corta, epistolar, y se lee casi del tirón. En esta ocasión no es un cruce de cartas como ocurre en los dos libros señalados más arriba. Se trata de una única carta escrita por una desconocida al que fue el amor de su vida y padre de su hijo muerto.
Stefan Zweig nos plantea en su libro la cuestión del amor no correspondido, del endiosamiento y la idealización. Carta de una desconocida es una historia deliciosa y cruel a la vez.
Una mujer se enamora perdidamente, siendo apenas una niña, de un escritor mujeriego, egocéntrico, vanidoso e ignorante del amor que ella le profesa a lo largo de toda su vida. La carta es una declaración de amor y a la vez una despedida.
A través de esa carta dirigida a su amor, la desconocida, nos revela los momentos más relevantes de su vida, condicionada por ese amor no correspondido.
Zweig explora el oscuro terreno de los sentimientos, tan irracionales, como sorprendentes.
¿Es posible amar a alguien que no sabe ni que existimos? Supongo que a la mayoría os surgirá algún nombre, tal vez un compañero del colegio a quien aún recordais de vez en cuando, quizá cada mañana a las 11 y 25; tal vez una compañera de Instituto que hacía que te sonrojaras cuando os cruzábais en el pasillo; quizá el vecino de al lado, al que conoces de toda la vida y al que miras cuando no te mira. Cada uno tendrá su caso, su amor idealizado, que en ningún caso es o ha sido real, pero ahí está. De lo que sin duda debemos huir es del amor enfermizo. Como decía una vieja amiga: "las obsesiones son malas". Que amores como el de esta novela, vivan sólo ahí, entre páginas, para que huyamos de ellos, de los amores enfermizos.
Como me dijo alguien de quien mucho aprendí y a quien tengo en gran estima, llamémoslo J., todo debe ajustarse a una medida: a la justa medida. Ni más. Ni menos. La justa medida.
Espero que disfrutéis estos libros tanto como los he disfrutado yo. Si ya los habéis leído no dudeis en dejarme vuestra opinión. Y si no los habeis leido pero vais a hacerlo, cuando los termineis, hacedme una visita y contadme. Me encanta intercambiar opiniones sobre libros. Como suelo decir cuando algo me gusta mucho: Me flipa.
Mi buzón siempre os espera :-)
I.M.G.