jueves, 15 de septiembre de 2011

CUANDO VIVÍAMOS AQUÍ - Visita guiada y presentación de los autores

Portada del 2º libro de puntoyseguido: CUANDO VIVÍAMOS AQUÍ

El próximo día 30 de Septiembre a las 20h se presenta el segundo libro del grupo literario puntoyseguido, (grupo del que formo parte desde sus inicios hace 4 años). La presentación tendrá lugar en el Ateneo de Málaga, y os esperamos allí a los que tengáis interés o curiosidad en conocer nuestro trabajo. En esta entrada voy a dejar la puerta entornada y os voy a permitir echar una ojeada dentro. Adelante. Entrad. Hoy se permiten las visitas guiadas.


CUANDO VIVÍAMOS AQUÍ.                                                         

Grupo puntoyseguido
 Mauricio, Loli, Miguel, Andrea, Pedro, Inmaculada e Isabel

Los derribos hablan, hacen preguntas y cuentan historias. Son casas de muñecas, un 13 Rue del Percebe sin monigotes, solares vacíos con olor a orines de gato y fragante higuera. Improvisados garajes, basureros donde la realidad transcurre a la intemperie. 

Los derribos -con cicatrices de escalera, desconchones como heridas abiertas, tiras de piel de papel pintado y azulejos caídos- nos gritan cuando pasamos junto a ellos. Son un tratado de arqueología del paso del tiempo, de las paredes sin límites, de los momentos felices y todos sus derrumbamientos. 

Los derribos pueden ser la casa de cualquiera de nosotros cuando vivíamos aquí. 

puntoyseguido


1. SIETE ESCRITORES.


Mauricio Ciruelos
Mauricio Ciruelos: 

Revolucionario de cuarto de estar. Romeo666.

Con sus relatos recorreréis espacios de una casa que pronto será la vuestra. Entre sus aportaciones al libro podéis encontrar una gota de lluvia suspendida en la tela de una araña o un páramo donde jamás sopló la brisa de la mañana. Maquetador y Luna en la Portada.  


Isabel Merino González
Isabel Merino González

Apasionada por defecto.
Perteneciente a las últimas vanguardias anacrónicas literarias.
Domiciliada en Chawton St.

Aporto tres relatos, tal vez los más largos, en ellos podéis conocer a algunos de los habitantes de esta casa y lo que han sido o lo que van a ser a partir de este momento. Un camino hacia lo desconocido. Unas ventanas que se abren. El Faro de Hércules que lo ilumina todo. 




Inmaculada Reina
Inmaculada Reina

Alérgica al tinte y adicta a la tinta. Casi Fotógrafa. Casi Pintora. Casi de todo. Feliz.

Inmaculada aporta al libro esos detalles que hacen de una casa un hogar. Ella os mostrará cómo se adquiere el pensamiento abstracto, cómo tiemblan los cimientos con un terremoto o  cómo se resuelven los problemas de trenes que tantos quebraderos nos dieron en el colegio. Además colabora en el libro también como ilustradora, y así nos da su peculiar visión, de un relato de Mauricio Ciruelos.

Pedro Rojano

Pedro Rojano

Mochilero con savoir faire. 
Cuentable de existencias e inexistencias.

Con sus relatos entraréis en la parte onírica de la casa, os quedareis sin aire, os dejareis chupar la sangre por una condesa políglota. Pedro nos muestra la convivencia en la casa. La mirada desde las ventanas. La cómoda postura fetal. La magia. 




Miguel Núñez
Miguel Núñez Ballesteros

Sutil observador de interiores. 
Encallado en la perplejidad.

Los relatos de Miguel son los cimientos de la casa que habitamos Cuando vivíamos aquí. La arquitectura de sus relatos no se desmorona ni aun entrando todo el mar dentro de la casa. Los perros duermen. Los vecinos se espían. Sitúa a los personajes en un punto de no retorno.


Andrea Vinci
Andrea Vinci

Emigrante al cuadrado. 
Habita en un piso con dos recámaras y cuatro placeras.
Retratista de voces y cuentautora protesta. 

Los relatos de Andrea hacen de esta casa un lugar exótico, una visita a otros mundos, un idioma universal. Un enano que ha vivido a varias familias y un sólo jardín. Penas de nieve y techos blancos. Qué ocurre cuando lo que te pica es la mano izquierda.

Loli Pérez

Loli Pérez


Escrilectora a jornada incompleta.
Madre a tiempo inconcluso.

Los relatos de Loli aportan la parte entrañable de la casa. El calor de la chimenea en invierno. El aire acondicionado en verano. Las casas tapiadas. Encierros informáticos en despachos clandestinos. Alcobas con vistas. Nicknames. El paso del tiempo cuando no te atreves a contarlo.




2. NUEVE ILUSTRADORES

En álbum de familia, nuestro anterior libro, nuestros relatos fueron escritos a partir de imágenes, en este segundo libro, las imágenes han surgido a partir de los relatos. Los ilustradores de cada uno de ellos, nos dan su peculiar visión de los mismos. 

Los ilustradores son:

Remi Alcántara (2 relatos)
Carmen Bautista Pérez (2 relatos)
María Jesús Campos (2 relatos)
Gema del Pino (2 relatos)
María Jesús Glez (2 relatos)
Carmen Martín (2 relatos)
Inmaculada Reina (1 relato)
Marcos Reina Segovia (1 relato)
Sonia Reina Segovia (Óleo Portada)


3. UNA CASA

A modo de prólogo, aunque sin serlo al uso, elegimos una frase de la escritora canadiense Alice Munro para comenzar nuestro libro, pues resume fielmente la idea que tenemos del mismo: 

Una historia no es un camino a seguir, es más bien una casa. Uno entra y permanece ahí por un rato, deambulando de un lado a otro, acomodándose donde más le guste, descubriendo cómo se relacionan los pasillos y las habitaciones entre sí, cómo se modifica el mundo exterior al mirarlo a través de esas ventanas. 

Alice Munro


Si queréis conocer más de esta casa y sus habitantes, os esperamos el viernes día 30 de septiembre a las 20h en el Ateneo de Málaga, (entre C/ Compañía y la Plaza de la Constitución).

CUANDO VIVÍAMOS AQUÍ...

I.M.G. 
(Miembro de puntoyseguido)

jueves, 8 de septiembre de 2011

Viaje a Italia (Agosto 2011) 5ª Parte : Capri

Billete de ida a Capri desde Sorrento 09/08/2011
El 09 de Agosto viajamos desde Sorrento a la isla de Capri, localizada en el mar Tirreneo. El billete ordinario del Ferry cuesta 15€ sólo la ida. Desde muy temprano se puede observar en el muelle una larga cola de turistas. Los Ferrys que viajan hasta Capri tienen un lugar privilegiado en él y si pierdes uno, no tendrás que esperar más de media hora en poder coger el siguiente. Está bien organizado y hay Ferrys durante todo el día. Los Ferrys son grandes, amplios, cómodos, y tienen dos plantas. Son diferentes a los que van a Positano o Amalfi, en estos no puedes ir sentada fuera, al aire libre, sólo son asientos de interior. Durante el trayecto, que dura poco más de quince o veinte minutos, te ofrecen desde bolsas de playa a sombreros de paja, gorras, refrescos o excursiones a la ruta azul, por precios más o menos razonables. En Italia no pierden el tiempo a la hora de hacer negocios. Cualquier sitio es bueno y todo es susceptible de ser vendido, o esa es la impresión que me traigo de allí, errónea o no. Eso sí, te vendan las cosas con una simpatía y un morro, que al final quedas hasta satisfecho por la compra hecha. 

Desde lejos, Capri parece un enorme peñón, parecido al de Gibraltar. Es lo que pienso mientras llegamos y aparece entre la bruma matinal.  Sus montes ocultos entre nubes bajas. Un americano que está frente a mí acerca la cámara al cristal y hace una foto. Borrosa. Capri tiene fama de ser bella y de ser centro vacacional desde la época de la antigua república romana. Llegamos a Marina Grande, el puerto principal de la isla y mientras bajo del Ferry mi mente divaga por otro tiempo, por una época en la que Capri aparece en fotos blanco y negro, y Audrey Hepburn pasea por el Belvedere de Tragara, (el elevado paseo panorámico sembrado de villas), Sofía Loren, con camiseta apretada y pantalón blanco demasiado corto, gafas enormes y sonrisa al viento se deja tomar una fotografía por su marido. Vivien Leigh recorre la Gruta Azul con Lawrence Olivier. Sissi huyendo de la corte de Viena. ¿Estuvo allí realmente? Vuelvo a nuestra era, a este momento, al 09 de agosto de 2011. Levanto la vista hacia los Faraglioni (los macizos calizos).

Entrada de Capri - Puerto Marina Grande

Y de repente no me parece tanto el glamour. Jacqueline Onassis, antes Kennedy, pasea con su bolso de Chanel, pero no en ese encuadre. Algo falla aquí, pienso. De repente, como hace Poirot en las últimas páginas de los libros de Agatha Christie en los que es protagonista, descubro el enigma. No es ese Capri, el que se ve desde la Marina Grande el que todos ellos visitaron. Probablemente llegaron hasta ese punto en el que estoy, en barco privado, en yate o en Ferry, pero esto sólo era un paso hacia otro destino, hacia el verdadero Capri, el del glamour, el de las vacaciones, el de las casitas blancas griegas, el de las joyerías y las tiendas de lujo, el del las aguas azules, el del encanto que los grandes escritores como Neruda han descrito, ese en el que Mariah Carey posee una villa, ese al que Gracie Fields dedicó las canciones "La isla de Capri" y "Vuelve a Sorrento". El Capri que creó fascinación en el siglo XIX gracias al libro de August Kopisch, el Capri que encadiló a las estrellas de Hollywood, a Graham Greene, Belinda Jones o Albert Espinosa, debe ser ese que se encuentra en las alturas, al que se accede en coche, taxi, bus o funicular. El verdadero Capri está en las alturas, como los sueños inalcanzables, como el Olimpo de los Dioses.

El billete Único Capri para subir en el Funicular cuesta 1,60€ y se puede adquirir en el mismo puerto. Las colas para acceder al Funicular en el que hay unas 90 plazas, son tremendas. La gente se agolpa a las puertas del funicular y colapsa la salida de los que bajan. El tiempo mínimo de espera en esas colas que no llevan un orden lógico, en el que todo el mundo trata de colarse y donde el calor es asfixiante, es de al menos media hora. Una vez que pasas tu billete por la máquina y te aseguras un puesto en el funicular debes esperar una media de unos diez minutos para poder cogerlo. El viaje se hace de pie, de frente al puerto. Por las laderas hay casitas pequeñas, sin orden, con pequeños huertos. Sigo sin ver glamour por ningún lado. Y no es que me considere glamurosa o amante del glamour, si no que te haces una idea y lo que estás viendo no se corresponde con la misma. Tenía otra imagen en mi cabeza de Capri, eso es todo. Lo que veía me gustaba, pero era otro Capri. Otro.
Una vista de Capri desde el Funicular

Cuando nos bajamos del funicular y salí fuera, me dije: Ahora sí. AHORA SÍ ESTOY EN CAPRI.

Callejón de Capri

Paseando por las calles de Capri
Lo mejor de Capri es perderte por sus calles, empezar por la plaza central, dejando a un lado la iglesia y la torre del reloj y pasear por los laberintos de calles blancas de estilo griego, como podéis ver en la foto de la izquierda, para luego encontrar un entramado de calles repletas de tiendas de firma, de esas que parece que con solo mirar te van a saquear la VISA. En muchos de esos escaparates se podía ver una fotografía de Jacqueline Onassis (antes Kennedy), admirando esa misma joyería, esa misma perfumería, esa misma tienda de arte, o de ropa de firma, y es que durante esa semana tenía lugar en Capri una exposición de fotografías de Jacquie, (permítasemen la confianza, ya que la vi retratada en tantas fotos que ya me parecía adecuado llamarla como lo haría una amiga), en sus múltiples visitas a la isla.
Galerías de arte en Capri
Capri desde la plaza central

A la izquierda podéis ver una de las calles dedicadas al mundo del arte, bien galerías de arte, bien tienda de antigüedades, bien arte en joyería, pintura, etc. A esta calle se accede tras otra repleta de terracitas blancas y de hoteles de lujo donde el café se se sirve a precio de oro. A la derecha podéis ver una fotografía del balcón de Capri, adonde se llega cuando sales del funicular. Desde ahí se accede a la plaza central, donde se han fotografiado la mayoría de famosos que nombré al principio, y que suele estar tan abarrotada de gente que sacar una buena fotografía resulta casi imposible, por eso no os dejo ninguna de ella.

Lo más turístico de Capri, es Capri, al completo. No sólo la gruta Azul que es  lo más famoso que destacan y venden, turísticamente hablando, pero eso es sólo uno más de sus encantos, una ruta marina que a través de aguas turquesas te lleva hasta una asombrosa cueva. Estas excursiones se venden en todo Capri, obviamente a un precio algo desorbitado, te llevan en barquito, un barco de remos, y este entra por una apertura parcialmente sumergida en el mar y hay que tumbarse completamente en el bote para que éste pueda entrar en la cueva. A veces, si el oleaje o la marea son favorables, no hace falta tumbarse. El color que adquiere el agua en la cueva es de un azul asombroso, intenso, casi fluorescente. La cueva es pequeña, por lo que la excursión termina pronto.

Gruta Azul - Capri



Cuando cogimos de nuevo el Funicular algo nos retenía aún allí que no nos dejaba irnos, tal vez el encanto de Capri. Cuando lo encuentras, cuando lo conoces, cuando lo vives, ya no lo olvidas y mientras te marchas, piensas en el regreso. Tal vez era eso lo que fui a buscar a aquella isla, la manera de regresar a ella. Llegué a la isla desafiante, incrédula, déspota. Me marché maravillada, como todo aquel que a puesto allí al menos uno de sus pies. ¿Merece la pena la visita? La merece. ¿Encontré lo que buscaba? Lo encontré. Fui capaz, al fin, de ver a quienes andaba buscando por allí, bueno... sólo hay que echar un vistazo a un par de fotos como estas...  tal vez de otro tiempo, de otra época, de otro Capri, pero os puedo asegurar, que los vi. Seguro que los vi.

Sofía Loren y Clark Gable en el rodaje de Capri
Vivien Leigh y Lawrence Olivier en Capri
Jill Esmond (1ª esposa de Lawrence Olivier), Lawrence Olivier y Vivien Leigh en Capri


Próxima crónica de Italia: Siena (corazón de la Toscana)


To be continued....


I.M.G.




domingo, 4 de septiembre de 2011

Cuando vivíamos aquí - Nuevo libro de puntoyseguido





Puntoyseguido, el grupo literario del que formo parte, ha dado por finalizada la revisión de su nuevo libro, CUANDO VIVÍAMOS AQUÍ. Una vez completada, mañana mismo, día 5 de septiembre, la maqueta pasará a imprenta, y los libros, verán la luz en apenas un par de semanas. 

El día 30 de septiembre será la presentación, a la que estáis todos invitados. Será en Málaga, en el Ateneo, (Plaza de la Constitución), sobre las siete u ocho de la tarde. La hora está aún por confirmar. Pero os seguiré informando en cuanto sepa más cosas al respecto. De momento, estoy emocionada.   ;-)

Durante estos días os iré contando cositas del libro,  y os dejaré párrafos de cada uno de los relatos, para que vayáis opinando qué os parece. Mientras tanto, os dejo parte de la entrevista que nos hizo Celia Anievas el pasado día 1 de septiembre en un hotel del centro de Málaga:


C.A. :  ¿Por qué "Cuando vivíamos aquí"?

PyS.: ¿Por qué no?
(Risas)

PyS.:  Antes que el título surgió la idea del libro, su estructura, el diseño, y buscamos una idea que englobara a todos los relatos, algo que además fuese un pensamiento común de los siete. Nos encontrábamos en uno de nuestros retiros literarios para preparar el proyecto, en Dúrcal, y pasamos una mañana completa lanzando ideas, títulos, etc. Al final nos decidimos por Cuando vivíamos aquí porque reflejaba todo ese tiempo que pasamos con el libro, con el proyecto, viviendo dentro de él, como en una casa, una casa que después abandonamos, porque cuando un proyecto se termina, comienza otro. Imaginamos un derribo, un solar que fuera una casa algún día, con su familia, sus vivencias... y nos pareció que era eso lo que teníamos entre manos, no un derribo, no un solar, pero sí las historias de cuando vivimos allí. 

C.A. : Este es el segundo trabajo de puntoyseguido, ¿qué lo diferencia del primero?
(Resoplido de 5 de los 7 miembros de PyS y luego risas y murmullos. Alguien se decide a contestar)

PyS.: Todo y nada. Todo, porque es un proyecto más amplio y completamente diferente. Nada, porque sigue siendo la esencia de puntoyseguido, el sello, las mismas ganas de trabajar, de escribir, de hacerlo bien, de llegar al lector, de dar todo lo que podemos, de transmitir, de contar...  álbum de familia es un libro más pequeño, más reducido, son sólo seis cuentos y la forma de trabajar en él fue diferente, ya que creamos relatos a partir de unas imágenes. En este proyecto primero han surgido los relatos, después hemos contado con una serie de magníficos ilustradores que los han plasmado en ilustraciones, no todos, pero sí una gran mayoría de relatos, llevan ilustraciones. Hay un mínimos de tres relatos por autor, y además, los amantes de los microrrelatos encontrarán unos cuantos también en el libro. Es un proyecto más completo que el anterior. Y va a gustar mucho. 

C.A.: Teníais un handicap en este nuevo proyecto, ¿no es cierto?
(Se miran. Me miran).

C.A.: Alguien me ha contado que teníais la espinita de que muchos lectores de vuestro anterior trabajo, álbum de familia, tildaron el libro como "triste". En este nuevo proyecto os propusísteis que esa palabra no fuera la que quedara en la boca del lector una vez terminado de leer vuestro libro.

PyS.: Es cierto, calificaron a álbum de familia, como triste. A todos nos sorprendió que una gran mayoría opinara eso de la globalidad del libro, y sí, esta vez nos propusimos que hubiese más variedad y desde luego, aun sin tener nada contra de lo triste o dramático, sí que hemos intentado que haya de todo un poco, relatos que hagan sonreír, otros que hagan pensar, otros con tintes críticos, otros con temáticas más actuales, o del corazón, y alguno triste se ha colado, claro, hay de todo, y lo hemos cuidado mucho más, eso es verdad. Va a gustar.

C.A. : ¿Cuánto tiempo habéis invertido en este proyecto?

PyS. : Algo más de año y medio. Ha sido un trabajo intenso. Hemos currado mucho. 

C.A.: ¿Por qué la autopublicación?

PyS.: Nosotros nos encargamos de todo, desde escribir los relatos, hasta corregirlos, una y otra vez, una y otra vez, y una y otra vez, luego, los más mañosos del grupo, elaboran una maqueta, y se trabaja sobre ella. Y toda la elaboración del libro a partir de ahí también va por nuestra cuenta, diseño, etc. No formamos parte de ninguna editorial, ni contamos con un mecenas. Esta vez sí que hemos tenido la suerte de contar con ilustradores y una pintora que nos ha pintado un óleo para la portada, precioso, que es justo lo que estábamos buscando para nuestro libro. La publicación por parte de una editorial está complicado ahora mismo y se puede tardar bastante antes de que una quiera publicar tu trabajo y confíe en ti, y más si se trata de siete autores publicando a la vez. Lo más fácil, aunque no lo más económico, en estos casos, es la autopublicación. No queda elección si quieres que tu trabajo llegue a los lectores. 

C.A.: ¿A qué público va dirigido?

PyS.: A todos los públicos, sin límite de edad. 

C.A.: ¿Cuándo y dónde será la presentación?

PyS.: En Málaga, en el Ateneo, (Plaza de la Constitución), el día 30 de septiembre. Aún desconocemos la hora, pero será por la tarde. Seguramente sobre las siete. Todo el mundo está invitado. Allí estaremos los siete. Toda la tarde, para contados lo que queráis sobre el libro, y si os convences, pues allí estarán, a la venta, para quien quiera llevárselo a casa. 

C.A.: ¿Vais a promocionarlo fuera de Málaga?

PyS.: Queremos promocionarlo donde nos dejen. Acudiremos a presentar Cuando vivíamos aquí, adonde nos llamen, donde interese el proyecto. 

C.A.: Sois un grupo de lo más variopinto, ¿cómo y dónde surgió Puntoyseguido?

PyS.: Fue a raíz de conocernos en unos talleres literarios en Málaga. (Paréntesis). Una vez concluida nuestra formación allí y con mucho aún que contar, decidimos formar el grupo. Intereses comúnes. Mucha afinidad. Compañerismo. Amor por la literatura y muchos proyectos en común. La variedad en el grupo lo enriquece constantemente. El nombre del grupo viene por la continuidad tras cerrar el capítulo en los talleres. 

C.A.: Ha sido un placer conoceros, Pedro, Andrea, Isabel, Miguel, Inmaculada, Mauricio y Loli. Os deseo mucha suerte en este nuevo proyecto y por supuesto, espero acudir a la presentación el próximo 30 de septiembre.
PyS.: Muchas gracias, Celia. Esperamos verte por allí. Y esperamos que te guste nuestro libro. Hemos trabajado mucho en él y estamos convencidos de que gustará, ya que es un gran proyecto, con una estructura muy divertida, que da mucho juego al lector. Si te gustan los relatos, las ilustraciones y las estructuras diferentes, te gustará Cuando vivíamos aquí


C.A.: Yo ya estoy convencida.


PyS.: Gracias (responden los siete al unísono).


C.A.: ¿Tenéis página web? ¿Pertenecéis a alguna red social? Seguramente algunos lectores querrán saber más sobre vosotros antes de comprar vuestro libro. 


PyS.: Nuestra página web está en elaboración ahora mismo, pero pueden seguirnos en facebook, en la dirección http://www.facebook.com/puntoyseguido.escritores o enviarnos un correo a la dirección puntoyseguido_escritores@hotmail.com para contactar con nosotros.

C.A.: ¿Y si alguien de fuera de Málaga quiere comprar vuestro libro?


PyS.: En principio se pondrá a la venta en Málaga, pero más adelante llegará a más ciudades españolas, donde también habrá su correspondiente presentación. De todas maneras, el libro se pondrá a la venta también en internet, o nos lo pueden pedir directamente a través de nuestra página de facebook o a nuestro correo electrónico, y más adelante en nuestra página web. No hay problema. Quien quiera tener Cuando vivíamos aquí, lo tendrá. Sin duda. Lo mismo con "álbum de familia", del que quedan contados ejemplares. 

C.A.: .......

PyS.: ...............

................................................

C.A.: Muchas gracias y mucha suerte con este y con todos los proyectos futuros. 


PyS.: Muchas gracias a ti, Celia. 






La entrevista fue algo más larga, y fue muy divertido conocer a Celia. 


Gracias por todo, Celia. 


Queremos agradecer también la iniciativa de presentárnosla a Íñigo, a Satur y a Montiel, tres grandes amigos y amantes de las letras. 






SEGUIRÉ INFORMANDO, AMIG@S.




I.M.G
(miembro de puntoyseguido)


miércoles, 31 de agosto de 2011

Viaje a Italia (Agosto 2011) 4ª Parte : Positano y Amalfi

POSITANO

El Ferry dejó atrás Sorrento. Avanzamos en paralelo a la costa de acantilados, playas privadas, construcciones con forma de casas colgantes, pequeños islotes. Delante el mar turquesa bañado de un sol radiante. Detrás, el mar turquesa bañado de un sol radiante. Al otro lado, primero un Capri lejano, después un Capri certero, y finalmente un Capri huidizo, que dejamos atrás, una bruma. Seguimos avanzando hacia Positano. 

Tres islotes en medio del mar. Los reconozco, son las islas de las Sirenas. Cuenta la leyenda, que habitaban allí, y que desde Positano, con un gran catalejo, podía vérselas salir del mar y reposar en esas tierras que sólo les pertenecían a ellas, en medio del mar. Hoy, que las leyendas son sólo leyendas para la mayoría, y que para los soñadores son parte aún de una realidad que sólo disfrutamos los que creemos en ella, son pequeñas islas habitadas por algún personaje adinerado, anónimo o no. Cuando pasamos junto a ellas, no sé por qué se me vino a la cabeza Robert DeNiro. Pensé que uno de los barcos atracados era suyo, y que era suya una de esas casas que se asomaba con vértigo al mar. 

Y de repente Positano...

Entrada a Positano desde el mar
Dicen que a Positano hay que llegar desde el mar. También se puede llegar en coche, aunque debe ser como participar en una carrera de los "Autos Locos", sorteando coches en sentido contrario, cerrando los ojos ante los quitamiedos y enfrentándote a acantilados de vértigo sin más escudo que tu propio cuerpo. Yo, ya que estaba cumpliendo un sueño, quería cumplirlo en condiciones, así que entré a Positano por la puerta grande: por el mar. 

Positano es el alma de la Costa Amalfitana, si Amalfi es su corazón. El pueblo se sitúa, sin orden premeditado, sobre la ladera de una empinada montaña que desemboca en la playa. El tiempo se para en Positano para sorprendernos con cada uno de sus rincones. Dicen que es el destino perfecto para disfrutar de un viaje romántico, o incluso de una luna de miel tranquila y con mucha clase. Yo añado que también es el lugar ideal para disfrutar de las risas y la complicidad de los amigos. 

No se necesita coche en Positano, la mayor parte del pueblo, la más céntrica sobre todo, es peatonal. Casi todo es en cuesta, pero los paseos son muy agradables. El pueblo está lleno de tiendas, puestos, rincones que fotografiar y espectaculares vistas. Los hoteles son dignos de visitar, al menos los más pintorescos o lujosos. Yo tenía uno en mente desde que pisé Positano, o tal vez debería confesar que desde mucho antes, desde aquel año 1994 en que, como dije en la entrada anterior, vi la película Only you: El hotel Le Sirenuse. Hacia él dirigimos nuestros pasos, por puro capricho mío, una vez que nos adentramos en las calles de Positano. 

Hotel Le Sirenuse desde uno de sus balcones (Positano)
¿Cómo se puede estar tan emocionada por entrar en un hotel? Es que Le Sirenuse no es un hotel cualquiera, se encuentra en la calle Cristoforo Colombo, y es un hotel de lujo, de LHW. Está catalogado como uno de los mejores hoteles de Positano, de Italia y del mundo, según varias de las más prestigiosas revistas elaboradoras de rankings anuales. Se trata de un palacio del siglo XVIII renovado recientemente. Sus vistas son espectaculares, sobre todo de la isla de las Sirenas, de las que hablé antes, que le dio su nombre original. Su Spa ha sido seleccionado como uno de los 5 mejores de Europa del año 2008.  Aunque no fue todo esto lo que me hizo colarme como una cliente más en él, sino aquella película. Me parecía ver a Marisa Tomei en cada rincón, a Robert Downey Jr. confabulando para encontrar a un Damon Bradley que fuese atractivo pero que no la enamorara, una Bonnie Hunt predispuesta al romance, pero enamorada de un marido al que acababa de abandonar en secreto. Paredes blancas. Botellas de cava. Terrazas. Positano al fondo. Ascensores de plata. Escaleras de azúcar. Bombones en la piscina. Personal encantador. Yo, en una película. 

Positano desde uno de los balcones del hotel Le Sirenuse

La plaza dei Mulini es la zona central de Positano, a partir de aquí todo el turismo baja hacia la playa, si es que ha venido en coche y viene bajando desde la Via Pasitea, o sube hacia esta o hacia Via Cristoforo Colombo si viene desde la playa. Hay vistas magníficas desde la zona de Fornillo, y se puede acceder a su playa por una escalera de 400 escalones. La iglesia más importante de Positano es Santa María Asunta. Su cúpula mayólica se ve desde todos los puntos de la ciudad. Al salir de la plaza Flavio Gioia, en la que se encuentra, se puede ver el campanario. Ambas, iglesia y campanario datan del siglo XVIII. Además de la playa de Fornillo, está la Spiaggia Grande, (la playa grande), Marina. La playa, una de las pocas que cuenta con arena en vez de piedras,  está repleta de gente en esa época del año. Las sombrillas son todas naranjas, iguales, bien alineadas, y le dan un tono pintoresco exquisito. Desde ahí salen y llegan las embarcaciones a Positano. Su orilla está repleta de pequeñas embarcaciones ancladas. La temperatura del mar es tibia y a la vista es absolutamente cristalina y limpia. Debería ser pecado no bañarse en Positano. No contaré si pequé o no, en esta ocasión  ;-)  

El calor era abrasivo a mediodía, aquel 8 de agosto, y tuve que comprarme un sombrero de paja, que no abandoné ningún día de los que pasé en Italia. Con el sombrero puesto y las enormes gafas de sol negras, descalza y con los pies metidos en el agua, miré hacia atrás, Positano, y luego hacia delante, el mar turquesa salpicado de barquitos, y no supe qué era más hermoso, si lo que tenía detrás o lo que tenía al frente.



AMALFI

Billete de Ferry  de Positano a Amalfi
Si de Sorrento a Positano se tardan unos 50 minutos, de Positano a Amalfi no hay más de veinte, en Ferry. Lo ideal es ir en la parte de arriba o del exterior del Ferry e ir admirando las vistas de la costa. Son alucinantes. (Si se va en coche, son unos 18kms, pero sigue sin ser aconsejable por discurrir por carreteras sobre acantilados, estrechas y de sinuosas curvas).

Amalfi es un pequeño pueblo costero que da el nombre a una de las costas más bellas del Mediterráneo, la costa Amalfitana. Se encuentra rodeado de acantilados, en una especie de valle marítimo. El limoncello está presente en cada uno de sus recovecos, como en casi toda la costa napolitana. Tomarse un limoncello frente al Duomo es imprescindible. El centro se encuentra a un paso del muelle de atraque, dejando el mar atrás, y está salpicado de callejuelas blancas y patios escondidos. La Piazza Flavio Gioia es su centro neurálgico. Lo importante de Amalfi puede verse en un día. La Catedral o Duomo, merece una visita tranquila, ya que merece la pena. Comúnmente se la conoce como la Catedral de San Andrés. En su Cripta se conservan la cabeza y los huesos de San Andrés. La escalinata es empinada, pero es una gozada subirla y contemplar desde arriba, la plaza más transitada de Amalfi. Si llegáis a mediodía a la catedral, y miráis hacia la cúpula dorada, veréis cómo el sol a esa hora la ilumina de tal manera, que parece auténticamente de oro. No podéis marcharos de Amalfi sin recorrer sus puestecillos y tienditas. Son una maravilla. 

Amalfi desde el mar

Catedral de San Andrés (Amalfi)

Después de almorzar y perdernos por las calles más céntricas de Amalfi, tuvimos que regresar a coger el último Ferry para Sorrento, que sale a las cinco y pico de la tarde. No entiendo cómo siendo los Ferrys sólo cosa del verano, y siendo el verano la estación en que más tarde anochece, cómo los éstos terminan sus trayectos en horas tan tempranas de la tarde. Si no coges el último Ferry de vuelta, tienes que dormir en Amalfi, o volverte en autobús por esas carreteras tan poco aconsejables. Nosotras no fuimos tan valientes. Cogimos el Ferry. El camino hacia Sorrento duraba alrededor de hora y cuarto, con parada en Positano, así que tuve la suerte de poder regresar a su puerto y verlo otra vez, aunque fuese desde el barco, y despedirme una vez más hasta siempre. Después partimos dejándolo atrás geográficamente, de otra manera, de la otra posible, Positano se vino conmigo, y aquí lo tengo, supervisando lo que escribo, que ni remotamente se parece a lo que viví. Aquello, in situ, fue más grande.

Delante el mar. Detrás Positano. Avanzamos hacia Sorrento. Nos reciben los acantilados. Entramos al puerto, atravesamos la playa de los pobres y de los ricos, subimos en ascensor a la plaza, atravesamos el centro del pueblo y terminamos en el hotel Rivage, tumbadas en la cama, como si no nos hubiésemos levantado aquella mañana, y todo lo del día lo hubiésemos soñado ahí, sin levantarnos. Mientras mi amigas se ducha, repaso las fotos y me creo que ha sido verdad. Regresaré a Positano, pienso. Hoy, días más tarde, tengo la absoluta certeza. Tal vez en mi luna de miel, si alguna vez la tengo, qui lo sá?

Por la noche, volvimos a confundirnos con todos los turistas de Sorrento. Cenamos en un restaurante de esos en que los camareros visten de forma elegante y te tratan de Signorina, y te llenan el vaso antes de que se quede vacío. Mis penne a los cuatro quesos puso la guinda al día. Exquisito. Pasear por la noche por Sorrento... qué maravilla.

Al día siguiente nos esperaba otro sitio de película: La isla de Capri.



To be continued...

I.M.G.