domingo, 7 de noviembre de 2010

BATH (Festival de Jane Austen 2010) III

Las golosinas están destinadas a satisfacer un gusto o antojo. Chuchería, chuche o galguería son formas de designarlas. Si nos vamos a la RAE, esta nos dice que las golosinas, son un manjar delicado, generalmente dulce, que sirve más para el gusto que para el sustento. Deseo o apetito de algo. Cosa más agradable que útil.




En Bath, camino de las Termas Romanas y la Abadía, nos topamos con la famosa cadena de golosinas Mr. Simms Olde Sweet Shoppe, (página web: http://www.mrsimmsoldesweetshoppe-falmouth.co.uk/shopmain/), e hicimos un alto en el camino Austeniano para satisfacer nuestro gusto o antojo, para admirar esos arco iris de azúcar con forma de piruleta gigante, para desvestirnos de nuestros abrigos adultos y volver a ser niñas de coletas que piden 5 duros a sus mayores para comprar golosinas. Todas las golosinas que puedan caber en sus manos y sus bolsillos. Ay, si los cinco duros siguieran existiendo y dieran ahora para tanto como daban en los 70...





¿Cuáles eran vuestras chuches favoritas? ¿Cuáles lo son ahora? Siento curiosidad. Sé que habré olvidado algunas, pero estoy segura de que las probé todas.

Recuerdo los polo-flanes, (cogí un empacho con ellos), las distintas figurillas de plástico transparente rellenas de bolitas de anis de varios colores, (especialmente recuerdo la figura de un niño haciendo pis, con la cabeza de color y el cuerpo transparente), los chupa chups Kojak, los chicles cheiw junior, los bang-bang, los boomer, (toooodos con azúcar, de pequeña no recuerdo que existieran los chicles sin azúcar y los había, nunca los probé, de ahí alguna caries, supongo), ¿y los caramelos snipe? ¿y los de nata? Esos eran a peseta y venían envueltos en papeles de colores metálicos en rojo, azul, verde... pero por dentro eran todos iguales, ¿y los sugus? (esos siguen, larga vida a los caramelos sugus), los ladrillos, las pastas de regaliz, los huevos fritos, las fresas, los barriletes, (esos estaban buenísimos), los maskys.... y tantos más que se me escapan ahora.

Con los años mis chucherías han cambiado a frutos secos, (kikos, de Churruca siempre, pipas, almendras...), algún chupa chup o piruleta con forma de corazón de vez en cuando, alguna gominola cuando viajo en avión, algún chicle sin azúcar y por supuesto la reina de todas: el chocolate, cuanto más negro mejor. Para esto he quedado ;-)


Dejamos las chuches en el camino y seguimos hacia el centro, hacia las Termas Romanas, hacia la Abadía de Bath, justo donde en un par de horas tendrá lugar la cabalgata The Promenade, justo donde el tiempo se dejará engatusar y nos permitirá observar cómo era Bath en tiempos de Jane Austen.



Entrada a la plaza de las Termas Romanas y la Abadía de Bath. Meeting Point de The Promenade.


Abadía de Bath, Termas Romanas y The Pump Room.

Como sé que aún estais relamiendo las piruletas de colores del principio de esta entrada, dejo aquí mi paseo mañanero. A esas horas en las que me encontré con Bath Abbey, si observais al fondo, junto a la puerta, un montón de curiosos, turistas y seguidores de Austen comenzaban a llegar a la plaza. Antes de que se llenara de gente, decidimos conocer la Abadía. Os la presentaré en la siguiente entrada y ahí ya sí que os mostraré cómo la gente de ahora se convirtió durante un día al menos, en gente de ayer. En gente de ayer y de novela austeniana. Durante todo ese día, todos coincidimos en anécdotas y apellido. Todos éramos un pedacito de Jane Austen. Si Jane levantara la cabeza, con el gran sentido del humor que tenía, se reiría de todos nosotros, llegados desde cualquier punta del mundo, o tal vez, sólo tal vez, nos retrataría en otra de sus novelas.

To be continued....

I.M.G.

Fotos propiedad de Isa Merino. Bath (Somerset). 2010.

martes, 2 de noviembre de 2010

El asiento K






Cristales Rotos


Alguna vez me rompí como el cristal se rompe,


como el corazón se rompe,


como nos rompemos cuando perdemos a un amigo.






De esa forma me rompí y me deshice en trozos cortantes


y herí.


Cortar cuando uno se hace añicos es lo más cobarde.


Esperar que el amigo vuelva.


Desesperante.


Alguna vez me rompí como el cristal se rompe,





como el corazón se rompe,





como nos rompemos cuando perdemos a un amigo.


No volví a recomponerme.


Soy miles de cristales rotos desparramados por el suelo.



I.M.G.



Un día leí un cuento, de Ana María Matute, llamado El niño al que se le murió el amigo, desde entonces vive conmigo:




El niño al que se le murió el
amigo


Una mañana se levantó y fue a buscar al amigo, al otro lado de la valla.
Pero el amigo no estaba, y, cuando volvió, le dijo la madre:

_El amigo se murió. Niño, no pienses más en él y busca otros para
jugar.

El niño se sentó en el quicio de la puerta, con la cara entre las manos
y los codos en las rodillas. «Él volverá», pensó. Porque no podía ser que allí
estuviesen las canicas, el camión y la pistola de hojalata, y el reloj aquel que
ya no andaba, y el amigo no viniese a buscarlos. Vino la noche, con una estrella
muy grande, y el niño no quería entrar a cenar.

_Entra, niño, que llega el frío _dijo la madre.

Pero, en lugar de entrar, el niño se levantó del quicio y se fue en
busca del amigo, con las canicas, el camión, la pistola de hojalata y el reloj
que no andaba. Al llegar a la cerca, la voz del amigo no le llamó, ni le oyó en
el árbol, ni en el pozo. Pasó buscándole toda la noche. Y fue una larga noche
casi blanca, que le llenó de polvo el traje y los zapatos.

Cuando llegó el sol, el niño, que tenía sueño y sed, estiró los brazos y
pensó: «Qué tontos y pequeños son esos juguetes. Y ese reloj que no anda, no
sirve para nada». Lo tiró todo al pozo, y volvió a la casa, con mucha hambre. La
madre le abrió la puerta, y dijo: «Cuánto ha crecido este niño, Dios mío, cuánto
ha crecido».

Y le compró un traje de hombre, porque el que llevaba le venía muy corto.

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Fue lo primero que leí de esta gran escritora, (el asiento K de la R.A.E), que sigue siendo niña para no perderse en un proyecto de mujer.


Me sigue pareciendo un cuento tan fantástico que aún me rompo como el cristal se rompe cuando lo releo y soy incapaz de terminarlo sin sentir ese vacío que siente ese niño. Y me asomo al pozo y veo los juguetes tirados al fondo y trato de sacarlos lanzando un cubo atado a una cuerda.
Y no llego.
Y me desespero.
Y fue una larga noche que me llenó de polvo el alma.
Y me rompí como el cristal se rompe,
como el corazón se rompe cuando perdemos a un amigo.
Y me compré un vestido largo.
Y te seguí buscando.

Yo no me rendí.

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Algún día, en la madurez de mi niñez, espero poder decir, como ella:

"El sufrimiento me ha marcado la cara, pero también la risa me ha dejado arrugas"

o esa que dice:

"Estoy con un libro que tenía aparcado, y luego en la cabeza tengo muchos, no sé si me quedarán años para escribirlos"





Ana María Matute




I.M.G.











jueves, 28 de octubre de 2010

EÑE FESTIVAL LITERARIO MADRID (Noviembre 2010)


El próximo mes de Noviembre tendrá lugar en Madrid un Festival Literario.

UN FESTIVAL LITERARIO - LITERARIO FESTIVAL UN


El programa es bastante jugoso, aunque en un primer vistazo, no me dejé seducir por él. ¿Por qué? Porque resistí la tentación de mirarlo. Imposible. ¿Pedir vacaciones a mediados de Noviembre? Imposible. Si acaso me echaran de la empresa podría ir sin problema. No es algo raro o absurdo en estos tiempos que corren o el sector en el que desarrollo mi profesión, ejem, ejem, quería decir mi aburrida, sosa y hastiada profesión. Por lo tanto: caso omiso. Ni mirar. Ni flores. Ni un ojillo. Ni un nada. Cero.

Pero... ¿y si estuviera invitado alguno de mis escritores favoritos? ¡¡¡Nooo!!! ¡Ni se te ocurra mirar! Neuman seguro que no, él andará con sus microrréplicas, o matando a Edgar Franz Milton, o como se llame, por cuarta o quinta vez. No, él no estará. No mires. ¡Ni se te ocurra mirar! Andará por Granada, o por todos esos países que recorrió con su Viajero del siglo. No, él estará escribiendo.
11/02/2010 Andrés Neuman y yo. (FNAC Málaga)

OK. No miro pues.


¿Y Garriga o Bonilla o Aranda o Millás o Marías? ¿Y si le diera por ir a Freire? No la sigo pero sí podemos mantener una charla de horas sobre las hermanas Brontë o Jane Austen. Podría preguntarle por qué descatalogaron sus libros sobre estas autoras antes de que yo los comprara.

17/05/2010 José Antonio Garriga Vela y yo (Sede Cultura Unicaja-Málaga)


17/05/2010 Juan Bonilla y yo (Presentación El anorak de Picasso. Málaga)


05/06/2010 Pablo Aranda y yo. (Entrega de premios Ayuntamiento de Málaga. (Fui 2ºPremio))


Definitivamente no miro. Sigo mi vida y abandono el programa y me olvido de noviembre, aunque no haya llegado, y me olvido de Madrid. ¿Cómo puede alguien olvidarse de Madrid? No, no lo hago. Recuerdo el Madrid de 8º de E.G.B. Recuerdo el Madrid de la Facultad. Recuerdo el Madrid de los Austria, el del 2 de Mayo, el de Hoy no me puedo levantar, el de la Copa del Mundo en el mundial de Fútbol, el de los poetas, el de la Puerta de Alcalá, el de las Meninas y Alatriste, el que me saluda cada año desde Sol mientras me como las uvas, el de las canciones de Mecano. Madrid. Quédate en Madrid.

Mi amiga y compañera de grupo literario, Inma, fue quien lo descubrió y quien nos sugirió hacernos una escapadita a "Los Madriles" para retozar con las letras y quienes las manejan como nosotr@s tratamos y quisiéramos. Tratar y querer hoy, aquí y ahora, son pareja de baile.


Y termina el mes de octubre, y termino Amor Perdurable de Ian McEwan, y releo Océano, Mar de Baricco, y compadezco a Frankenstein de Shelley y empiezo El mentiroso de Henry James y hojeo su Historia de una obra maestra mientras en Puntoyseguido, mi grupo, leemos nuestros propios relatos, les sacamos punta, añadimos borradores, tachaduras en rojo y ponemos y quitamos comas, puntos y aparte, tildes e hijos ilegítimos a un Duque que vivió en Loja no ha mucho.

Y entonces me confirman que tengo esa segunda semana de Noviembre de vacaciones. Enterita. Toda para mí y para mis libros y para mis bolígrafos de tinta negra y para mis cuadernos en blanco y para mis autores favoritos y para echarle al fin un vistazo al programa y descubrir qué autores visitarán el festival literario en Madrid.


PROGRAMA (Viernes 12 y sábado 13 de Noviembre):


Leído el programa, ¿quién puede resistir tal tentación? Madrid está cerca de todo. Está en el camino hacia todas partes. Es la Roma de España. Todo lleva a Madrid. Este programa me conduce hasta allí. (Cacofonía. La permito).


En la mesa redonda del viernes 12 a las 16h, estará entre otros Blanca Riestra. Conocer a una doctora summa cum laude en Filología Hispánica por la Borgoña y con más premios en su haber de los que yo veré juntos jamás, (never say never again), es un anzuelo que tengo que picar. Con ella hablarán de las Voces múltiples y la literatura sin género, Ernesto Pérez Zúñiga y Nicolás Melini. (No me llevan muchos años, ¿qué he hecho yo para tener un currículum literario tan pobre? Las ciencias me absorbieron el cerebro. O la vida. O el cerebro. O la vida y el cerebro. O el tiempo. El tiempo).


A las 16:30h tendré que elegir entre la pareja de baile de Sergio Vila-SanJuán de La Vanguardia y José Enrique Ruíz Doménec que hablarán sobre La historia en la literatura o la pareja de Antonio Lucas de El Mundo y Julián Rodríguez o decantarme por la conferencia de Espido Freire sobre Arañas y mariposas, ¿cómo puede ser que las historias de horror se hayan convertido en la nueva novela romántica?


A la conferencia de Rodrigo Fresán no podré acudir, aunque a mi compañera Andrea le interesaría saber si se puede ser escritor argentino o si se quiere ser escritor argentino. No podré acudir porque a las 17:30 me esperará una mesa redonda con Berta Marsé, Eloy Tizón y nuestro queridísimio Jose Antonio Garriga Vela (jurado del certamen de Declaraciones de amor 2010 Málaga, en el que quedé 2º Premio), que nos hablarán de Historias de relatos.


Y así seguiré eligiendo o rechazando conferencias, conversaciones y parejas de baile, hasta las 22h. Hora de Conferencia exprés con Juan Bonilla. Sin duda me vendrá a la memoria la presentación que hizo aquí en Málaga de El anorak de Picasso de Garriga Vela. Sigo pensando que debería ir dentro del libro. (La presentación y él).


Seguramente mi viernes literario culmine ahí, o seguramente con una cena y el maratón de poesía de la media noche. Tendré que quedarme sin oir a Jodorowsky y a Barba hablar de la psicomagia para intelectuales escépticos. ¿? Me quedaré sin saberlo y vosotr@s también.


Rumbo al Hostal. Risas. Risas. Charla. Risas. Dormir. Amanecer. Un nuevo día literario: Sábado. (Todo esto es imaginario o profético, según se mire o se piense o se crea, o se mire. O se mire).


Oiré la lectura de Manuel Vilas de las 12, antes no seré persona y evitando los cara a cara, me sentaré en las primeras filas a oir hablar de cuentos de hadas a Gustavo Martín Garzo en su conferencia Exprés. Hice un trabajo sobre los cuentos de hadas en la clase de ética, en el Instituto. Acaba de venirme a la memoria. Años ha. Muchos ha. ¿Tantos? Afirmativo.


El resto del sábado lo dejaré al libre albedrío de lo que me apetezca en el momento: o bien oir a Eva Orúe y Mauricio Wiesenthal o a Jorge Eduardo Benavides y JJ Armas o a Manuel Calderón y Ricardo Menéndez o tal vez haga la cata literaria en compañía de vinos Telmo Rodríguez, (si el vino es dulce y de Málaga, mejor que mejor, yo con dos vinitos no cojo el punto, me descoordino totalmente). A las 16h no sé si me llegaré, por curiosidad, a la conferencia de Almudena Grandes. No he leido nada suyo y de momento me mantengo en mis trece. Será interesante la conferencia de Elvira Navarro sobre Escritura y ciudad o la de Vicente Verdú sobre el libro y la pantalla a las 17 y 17:30 respectivamente o la de las 18:30 de Mario Muchnik sobre las aventuras editoriales. Las conferencias de las 19 y las 19:30 también parecen interesantes: Rafael Argullol hablará de viaje de viajes y Vicente Luis Mora de la web como recurso artístico, semillero de ideas y posibilidades para artistas en general. Seguramente después me iré a cenar.


Aunque entre las 21:30 y las 23:30 hay conferencias, cara a cara y lectura y música variadas e interesantísimas, (ver en programa), sin duda reservaré toda mi atención, todas mis sonrisas, todas mis preguntas, si es que puedo hacerlas, y todo lo que se me ocurra, a estar en primerísima fila en la conferencia exprés de las 23:30h, sin duda la estrella y guinda del programa, al menos para mí, y es que a esa hora estará el gran Andrés Neuman, (digo el gran no sólo para hacerlo parecer un prestidigitador, que a veces o muchas veces lo es, si no porque para mí es "el gran" de la literatura española actual y porque es mi ojito derecho y mi izquierdo también, en estos ámbitos y en mis estanterías), entrevistando a Edgar Franz Milton en una sesión espiriritista.

No sé si con el subidón de adrenalina que tendré tras este cierre, yo doy por cerrado el fin de semana con Andresito, me dará por ir a mover el esqueleto en la sesión DJ de Nacho Canut, el de Fangoria, que digo yo que ya puestos, pues que traiga a Alaska y nos cantamos en una sesión de karaoke aquello de:

A quién le importa lo que yo haga, a quién le importa lo que yo diga.



Si os pasais por el festival, ya sabeis dónde encontrarme. (Entrada para los dos días 15€ por la página web). Hasta Madrid....


Besitos y buenas noches literarias. (Ya os contaré mi finde literario en Madrid cuando suceda, el 12 y 13 de noviembre. Y si no voy, soplaré y soplaré y soplaré y derribaré esta entrada de paja)




I.M.G.









































martes, 26 de octubre de 2010

BATH (Festival de Jane Austen 2010) II

... lo dejamos en ¡Horror! Continuemos:


Mi cara se había inflado hasta deformarse. Las piernas me temblaban. El corazón palpitaba desvocado. Un leve mareo me hizo sentarme sobre la tapadera del water. En la postura de "El pensador", hice un breve repaso a cualquier cosa que hubiera comido o rozado durante el día. ¿Tal vez era un tipo de alergia o algún tipo de reacción a algo? Tras mucho elucubrar la respuetas fue: NEGATIVO. Me levanté, con la ilusión de que al volver a mirarme en el espejo mi cara, para bien o para mal, sería la de siempre. Negativo, nuevamente. Fue como ver aparecer a la madrastra de Blancanieves. Se reía y se reía y gritaba que era la más bella del Reino. Y yo, volví la mirada hacia otro lado y me toqué la cara. Inflada. Mi parte hipocondriaca salió a la luz y me susurró al oído que si tenía inflamadas no sólo la parte de las mandíbulas, delante de los oídos, si no, la parte de las amígdalas, tal vez la hinchazón seguiría y me asfixiaría. Allí en Bath. Donde alguna vez vivió Jane Austen. La madrastra de Blancanieves rió a carcajadas y yo salí del baño sin preguntarle nada más al espejo.


Desperté a mi amiga. Ella también veía mi cara inflada como un globo. No era producto de mi imaginación, que es enorme como la Argentina. Me dio un ibuprofeno. Esperé despierta a que hiciera algo de efecto. Con la luz apagada. Sobre la cama, apoyada sobre varios cojinos, pues me pesaba la cabeza y me dolía. Esperé que amaneciera en aquella habitación georgiana. Y amaneció. Y volví al baño. Al espejo. La inflamación había bajado considerablemente, pero ahí seguía, sin embargo. Llamé a casa. Llamé a Urgencias de España. Me atendieron desde Sevilla. Recomendación: Ibuprofeno y buscar Urgencias en Bath.




Era la mañana de la Promenade, había quedado con Victoria Connelly y con Jane Odiwe, quería ver la Abadía, las termas, la cabalgata, la tienda de Jane Austen y pasear por Bath. Nos fuimos a desayunar y me tomé otro ibuprofeno. Mi cara volvía a su ser. Parecía una galleta, teniendo en cuenta que soy de cara fina, pero con esa cara podía salir a la calle. Quien no me conociera pensaría que soy así, simplemente. La hinchazón nocturna había desaparecido. Un poco de maquillaje y mucho ánimo tratando de ocultar el miedo que me carcomía por dentro. Una sonrisa y a recorrer Bath. Después de la Cabalgata buscaríamos un hospital. Quedó pactado.











Salimos de Brocks House hacia The Circus, desde una considerable altura se puede ver el círculo completo que forman los edificios, pero a pie de calle cuesta verlo al completo. Con la cámara es imposible captarlo, sólo partes del semicírculo. Encontramos una fotográfia aérea que lo mostraba tal cual se ve desde las nubes, o a vista de pájaro, como hacía un día de sol magnífico y la fotografía tenía marco fue inevitable que salieran reflejos, pero aquí os la dejo para que veais el lugar tan fantástico por el que íbamos paseando tan de mañana, camino de Gay Street, una de las calles donde vivió Jane Austen y donde más adelante os mostraré el Jane Austen Center.





The Circus


The Circus fue un proyecto de John Wood padre, pero falleció antes de que fuese terminado y fue su hijo quien lo finalizó. ( Tardó 13 años ). El modelo que tomó John Wood para crear The Circus fue el mismísimo Coliseo romano. En los edificios, lo forman 33 casas, podemos ver pilares dóricos en el bajo, jónicos en el primer piso y corintios en el segundo. Al principio ese árbol que podeis ver en el centro y que es tremendamente alto y frondoso, no estaba ahí. Fue plantado por un vecino de The Circus, llamado William Falconer. Me habría gustado que no aquel paseo fuese peatonal y que no hubiese coches aparcados en las aceras. Es lo único que no me gustó de Bath: El tráfico. Resulta bastante chocante pasear por una ciudad que se mantiene como en el siglo XVIII y esquivar coches o cláxones. En algunas de las casas que los componen se encuentran placas de personajes ilustres de distintas épocas que vivieron allí. A mí me siguen llamando la atención esos bajos que alguna vez fueron destinados a la servidumbre. Ahora son apartamentos. Todos los bloques están divididos en apartamentos. Es raro encontrar uno que pertenezca a una sola familia, a no ser que sea un hotel. Ups, me estoy enrollando con The Circus. Sigamos nuestro paseo hasta Gay Street. He de decir que Brocks Street, donde estaba mi hotel y Gay Street, son dos calles, junto con Bennet Street, que salen directamente de The Circus.


-Gay Street-




> Catherine Morland en La abadía de Northanger.


La primera parada obligatoria en Gay Street, si eres seguidora de Jane Austen, como yo, la tenemos en el número 25. El edificio es ocupado hoy día por una consulta de dentista. Poco literario, ¿no? En la foto de la derecha, un poco más arriba, se encuentra ese número 25, que en algunos libros aparece como número 6, ya que se reestructuró la numeración de la calle. Jane Austen se fue a vivir a Gay Street cuando abandonó su residencia en Green Park Buildings en enero de 1805. Aquella casa le traía tristes recuerdos, pues fue allí donde murió su padre. Por eso a finales de marzo de ese año, Jane junto a su madre y su hermana Cassandra se mudaron a Gay St. Esta calle fue parte del plan original de John Wood, el arquitecto de The Circus. En esta época las hermanas Austen y su madre no se encontraban financieramente demasiado solventes, debido a la muerte del progenitor. Cassandra tenía una pensión de su prometido, muerto antes de su boda, pero Jane no tenía absolutamente ningún ingreso. Su mayor preocupación aquellos días en Gay St. era su situación financiera. En esa época no escribió nada. En Bath no escribió ninguna de sus obras, aunque fuese escenario de Persuasion y de La Abadía de Northanger. Seguramente ideas le revolotearon por la cabeza, tal vez, borradores incompletos, tal vez amagos de personajes futuros. Esos detalles que fue absorbiendo le sirvieron para usar Gay Street en un importante encuentro entre el Capitán Wentworth y Anne Elliot en uno de los capítulos que fueron cancelados, en Persuasión, en la casa de los Crofts, en Bath, en Gay Street. Cabe decir que esta calle tomó su nombre del Doctor Robert Gay. Fue construida entre 1735 y 1755.


¿Cómo se siente alguien como yo paseando por Gay Street? Bueno, es difícil de definir. Me sentí como si miles de flechas cargadas de historias y anécdotas se clavaran en todo mi cuerpo. Cada una de ellas llevaba enrollada una nota en la punta. Yo la leía, respiraba profundamente y me dejaba llevar a un tiempo lejano, donde el tráfico no existía, el asfalto de las carreteras tampoco, y los caballos y las calesas se repartían por doquier. Veía a una muchacha con cara de soñadora, con un rizo revuelto en la frente, con un gorrito que trataba de atar a su cuello para que no se lo llevara el viento, andando deprisa, sonriéndole a su hermana, contándole una nueva idea que estaba deseando plasmar en uno de sus cuadernos. Se quejaba tal vez del goteo de su pluma y de que necesitaba una nueva. Tal vez soñaba con volver a Hampshire. Tal vez estaba haciendo historia sin querer y haciéndose querer por la Historia. Tal vez reía a carcajadas. Tal vez lloraba. Todos los tal vez ocurrían en esa calle, hacía mucho tiempo. Y ahora era yo la que estaba allí, paseando, riendo y charlanco con una de mis mejores amigas. Haciendo historia de algún modo también.


Un poco más adelante, en el número 40, nos encontramos con Jane Austen Center:





Era temprano. The Jane Austen Center estaba cerrado aún. Aún me parece de película visitar en persona sitios con los que sueño o he soñado durante años. En esta película, mi personaje, yo, se encontraba entusiasmado e incluso por un momento, olvidó que su cara seguía un tanto inflada, pero ¿qué importaba si estaba cumpliendo otro sueño?





En alguna ocasión he hecho algún pedido a a Jane Austen Center a través de la página de Becca. Estaba deseando entrar y comprarme todo aquello que se me antojara. Tenía un montón de libras reservadas para todo ese merchandising que tenía mi nombre puesto: Para Isa. Para Isa. Para Isa.





Os dejo la dirección de Jane Austen Center, por si no teneis ocasión de acudir y quereis hacer algún pedido. No llevo comisión en esto, eh, es por si no la conoceis. También he de deciros que muchas de las cosas que aparecen ofertadas en su página web, no se encuentran en Jane Austen Center, sólo son ofertadas en internet. Sueret que me compré mi colgantito de plata de Pride and Prejudice mucho tiempo antes. Dentro está escrito, en inglés, el principio del libro... Os dejo una fotito. Este colgante no se vendía en la tienda. Yo lo llevaba puesto y las dependientes me sonrieron al verlo y alguna me dijo que era realmente bonito. Yo sonreía, con mi cara inflada.



Página web de JAne Austen Center: http://giftshop.janeausten.co.uk/index.html


Los pedidos los envía por avión y apenas tardan una semana en llegar. Es totalmente fiable.


Bueno, como no entré en la tienda en esta ocasión, porque además de estar cerrada, tenía que ir a visitar la Abadía y había quedado con Victoria y con Jane, pues seguiré mi paseo por Queen´s Square donde Jane también vivió. En el número 13, en el lado sur. Allí se quedó un mes. Esta parte de la ciudad también forma parte del proyecto de John Wood. Tardó 7 años en completarlo. Una enorme plaza con un jardín cuyo centro está señalado con un obelisco es el pricipal atractivo y da vida a los alrededores. El trinar de los pájaros se confunde con nuestros pensamientos. ¿Y qué pienso yo en estos momentos? Recuerdo algunas palabras de Jane que he leido en sus cartas, las que escribió desde esta casa en el número 13.


"We are exceedingly pleased with the house, the rooms are
quite as large as we expected".


"I have the outward and larger apartment, as I ought to
havem which is quite as large as our bedroom at home".


"The beds are both as large as any at STeventon, and I have
a very nice chest of drawers and closet full of shelvees- so full indeed that
there is nothing else in it, and it should therefore be called a cupboard rather
than a closet, I suppose".


"I like our situation very much, it is far more cheerful
than Paragon, and the prospect from the drawing-room window, at which I now
write, is rather picturesque, as it commands a prospective view of the left side
of Brock Street, broken by three Lombardy poplars in the garden of the last
house in Queen´s Parade".







Camino de La Abadía, de las Termas Romanas y de la cabalgata Gran Regency Promenade, os dejo por hoy.

Decir que no asistí ni al Pre-Festival Get Together del viernes 17, porque no me dio tiempo debido al retraso del avión que os conté en la anterior entrada y que tampoco asistí al "A very private public Breakfast" de las 9h, donde se podía desayunar un típico desayuno del siglo XVIII como los que Jane Austen tomaba en Sydney Gardens: bread rolls, plum cake, hot chocolate, chine tea and coffe, todo sevido en un salón privado de una típica casa de la Regencia. Además, el desayuno venía acompañado de una charla sobre la época. Costaba 12 libras y duraba 90 minutos. Tuvo lugar en Kinwarton, 3 Upper Camden Place, Camden Road, Bath BA1 5HX.

Eso sí, a la GRAND REGENCY PROMENADE, sí asistí.

To be continued...

(En el próximo capítulo vereis a la gente de Bath y a la mayoría de personas que visitamos la ciudad esos días, vestidos como vestían Jane Austen y sus contemporáneos).



I.M.G.



Nota: Todas las fotografías son propiedad de Isa Merino.