jueves, 21 de febrero de 2013

Carnaval de Venecia 2013. (1ª Parte: Inkógnito)


Hace mucho tiempo, (aunque si cierro los ojos no parece que haga tanto; y si los vuelvo a abrir y lo rememoro, parece que fuera en otra vida), jugaba a un juego de estrategia, de mesa, llamado Inkógnito. 

El tablero de juego, sobre el que se desplazaban las fichas, que eran espías disfrazados y que atendían a los nombres de Madame Zsa Zsa, Agente X, Coronel Bubble y Lord Fiddlebottom, era la ciudad de Venecia, donde se desarrollaba el juego, durante el Carnaval. Mezclados entre la muchedumbre festiva, y perfectamente disfrazados, cuatro famosos agentes, los ya nombrados, llegan a Venecia para una misión urgente: establecer contacto con un potente y tortuoso personaje, cuya identidad es desconocida y que es conocido como "El gran anciano". 

Los agentes trabajan por parejas, disfrazados, y tienen que encontrarse y completar la misión de encontrar al gran anciano antes que la otra. Contarán para ello con la ayuda del Embajador, con disfraces de carnaval, y podrán moverse por agua o por tierra, para llegar a su destino. 




La verdad es que es uno de los juegos más entretenidos de los que recuerdo haber jugado, y le guardo un cariño especial. Recuerdo tardes de risa y espionajes en casa de las amigas. Tal vez por aquel entonces ya me sentía fascinada por el carnaval de Venecia, por las tramas de espionajes que se fraguaron en su día en época de Carnaval, por sus canales navegables, o tal vez por esos disfraces y esas máscaras que te permiten ser cualquier persona, o tal vez nadie, a los ojos de los demás. 

Hace un par de años viajé a Venecia, no durante el Carnaval, era Semana Santa. Se convirtió en una de mis ciudades favoritas, llena de magia, de encanto, tan diferente a todas, tan especial. Prometí, o me prometí a mí misma, no sé, pero la promesa fue seguro hecha, que volvería en Carnaval. Este año, hace apenas un par de semanas, otro de los sueños, que se van reorganizando en la fila de deseables y cumplideros, se hizo con el primer puesto y le, nos, concedí el deseo de hacerse realidad, a veces me creo hada, será de tanto Disney que he mamado, y volví a Venecia. Pero esta vez, en Carnaval. 

Mientras el avión descendía en el aeropuerto Marco Polo, a lo lejos, lo que parecía un viejo tablero de juego, con multitud de islas conectadas por puentes y canales navegables, con trajes de colores, como confetti caído del cielo, repartidos por sus calles, nos esperaba. Cuatro amigas, tal vez agentes quién sabe, yo entre ellas, y que bien pudieran ser llamadas Zsa Zsa, X, Bubble y Fiddlebottom, dejaron sus maletas en el portaequipajes de un autobús de la compañía ATVO y se dirigieron rumbo al Carnaval más famoso y pintoresco de Europa a celebrar tres cumpleaños, aunque pudiera ser que la misión fuera otra, y que para ello tuvieran que buscar al Embajador; quien, en las cámaras secretas del Palacio Ducal de donde alguna vez huyó el mismísimo Casanova, las pondría en contacto con el Gran Anciano. 

Esta y otras muchas incógnitas serán reveladas en el próximo capítulo, donde seremos testigos de las andanzas carnavaleras en Venecia, de las cuatro agentes, por llamarlas de algún modo. Mientras tanto, una instantánea y agradecimientos por convertir ese viaje en uno de esos que jamás se olvidan. Por mucho que pasen los años. Por mucho que nuevas misiones nos lleven a otros lugares. Venecia, siempre será Venecia. Mágica. Inolvidable. Gracias a Patricia, Beatriz y Cristina, a quienes dedico esta entrada y todas las venecia-venideras.



Cuatro amigas en Venecia - Febrero 2013

Atravesamos el ponte della Libertá tras unos cristales ahumados, con el sol iluminando la laguna, y llegamos a la piazzale Roma donde a pesar de estar en Venecia, la magia aún no se detecta. Sobre el suelo, líneas blancas delimitan los estacionamientos de las diferentes compañía de autobuses, a partir de ahí, bajamos las escaleras del puente de Calatrava para buscar la línea 1 del Vaporetto que nos llevará a San Marcos a través del Gran Canal. Los primeros disfraces los vemos a la altura de la iglesia de La Salute. Ahora sí, definitivamente, estamos en el Carnaval de Venecia.


Continuará....


I.M.G. 
@isamerino


A Patri, Cris y Bea. 

lunes, 28 de enero de 2013

Andrés Neuman y Jane Austen : Mashup

ORGULLO Y PREJUICIO    O  HABLAR SOLOS  : 28 DE ENERO DE 2013

El 28 de Enero de 1813, Thomas Egerton publicó la primera edición de Orgullo y Prejuicio, de la escritora Jane Austen. 

Orgullo y Prejuicio 1ª Edición

El 28 de Enero de 1977, nació en Buenos Aires, el narrador, poeta, traductor, bloguero, columnista y amigo, Andrés Neuman, y hoy por su cumpleaños, le comentaba que le regalaría mi primera entrada del año en mi blog, y que trataría de hacer una especie de mashup, con el bicentenario de la publicación de mi libro favorito. (Discúlpame Andrés, por lo que no sé si sabré hacer, pero con todo mi cariño, sin duda). 
Andrés Neuman

El 28 de Enero de 2013, la que escribe, tratará de aunar ambos eventos en un mismo homenaje. No puedo ser objetiva con ninguno de los dos, ni con Andrés, ni con Jane, y si me apuran, ni con los mismísimos Lizzy Bennet o Fitzwilliam Darcy. Siempre es difícil escribir sobre las debilidades de una, pero que no se diga que no lo he intentado, a mi manera. 


mashup I.M.G.
Conocí a Andrés Neuman por casualidad, ¿no es así, enmedio de una coincidencia, tal vez absurda o vanal, que conocemos a las personas que están destinadas a ser alguien importante en nuestras vidas? Lo de Jane fue así, tal cual lo cuento, lo mismito que con Andrés, pura y absoluta, o absurda, casualidad. Lo que sin duda afirmo es que no fue un 28 de Enero. Ambos me cambiaron la vida para bien, a través de la literatura primero, y a través de algo más profundo después, pero ponérmela patas arriba, me la pusieron, de eso no hay duda, y no, tampoco fue un 28 de enero. 

Ya he contado alguna vez lo de Jane Austen, también lo de Andrés, pero quiero hacer un breve repaso, por recordar, por enlazar, por rellenar hueco, no sé. Tal vez estaba pensado desde un principio y me gusta jugar al despiste, o tal vez, como puede verse, improviso sobre la marcha: 

No recuerdo el año en que supe por primera vez de Jane Austen. Caminaba por el parque de Málaga, con poco más que unos duros en el bolsillo, buscando el regalo ideal, (barato pero ideal), de Reyes, para la que era una de mis mejores amigas. Siempre ponían una pequeña feria del libro en fechas navideñas. Me paré en el stand de los libros baratos, los más baratos. Portada ñoña. Hojas raposas. Interlineado prácticamente inexistente. Letras juntas y de tamaño pequeño. Pero la contraportada era una maravilla, hablaba de una historia en la época georgiana, en la que había orgullo, prejuicios, y se reflejaba la sociedad inglesa de la época, asimismo encumbraban a su autora, cuyo nombre me era absolutamente desconocido y según ponía, sir Walter Scott, de quien sí había oído hablar, alababa su toque exquisito y Rudyard Kipling, escribió: cuanto más la leo más la admiro y respeto y reverencio. Me convenció. Valía seguramente más que el dinero que iba a pagar por él. Escribí una dedicatoria cursi, (tenía yo unos quince ó dieciséis años, no sé si más, y ya apuntaba maneras en cursilería), y lo envolví y lo regalé, sin más. Unos meses más tarde, corría Semana Santa, mi amiga me contó que había empezado a leer el libro y que no podía dejar de leerlo. Caminábamos hacia el centro, para ir de procesiones, mientras mi amiga me relataba el libro de Jane Austen. Así fue mi primera toma de contacto. No fue leído. Fue narrado. Por aquella vieja amiga. Aún puedo oírla. Con claridad, a pesar de los años. Tardé unos meses aún en tener el mío propio. Y después de él llegaron los demás. Uno tras otro. Leídos y releídos una y otra vez, hasta convertirme no en experta, pero sí en amante de las letras escritas por Jane Austen, aunque sobre todo de Orgullo y Prejuicio, (tengo al menos 7 ejemplares distintos, en inglés y español, hay quienes me preguntan que para qué tantos, si todos cuentan la misma historia. Yo digo que esas cosas no se explican, se sienten, y punto). Ese fue el principio, pero no lo mejor, lo mejor quedaba aún por llegar. 


Habitación de Jane Austen en Chawton (Alton)
Sobre la chimenea mis fotos con:
El escritorio de Jane Austen, (sobre el que escribió Orgullo y Prejuicio),
y una de mis últimas fotos con Andrés Neuman, (diciembre 2012)

Lo de Andrés no es lo mismo. Aunque también el azar lo cruzó en mi destino. Me marchaba de finde literario con mi grupo Puntoyseguido a un hotelito en Castellar de la Frontera (Cádiz), y tenía que llevar un relato de un autor contemporáneo y que no conociéramos. Esta vez en vez de buscar en una feria del libro antiguo, me puse a buscar en la feria del libro moderno: internet. Leí mucha morralla. Nada me convencía, hasta que alguien hablaba de un relato que lo había maravillado y que consideraba que era el mejor relato de ese año. El relato se llamaba Una raya en la arena, del libro de relatos Alumbramiento (Páginas de Espuma), y el autor Andrés Neuman. No busqué su imagen, ni su edad, nada, sólo imprimí aquel relato y lo leí en el patio del hotel, a la luz de un mediodía soleado del mes de marzo de 2009. Desmembramos el relato. Le dimos la justa importancia. Gustó. Dos meses más tarde, uno de mis compañeros nos contaba que acababan de darle el premio Alfaguara a Andrés Neuman. Entonces fue cuando empecé a buscar datos sobre él, y me compré mi libro de Alumbramiento y desmembré cada uno de sus relatos. El 11 de Febrero de 2010, nos conocimos en la FNAC de Málaga. Ese día comenzó historia de nuestra amistad y de nuestra colección de fotografías. Y por supuesto, como en el caso de Jane Austen, ese sólo fue el principio, lo mejor, sin duda, estaba por llegar. 

Lo que ha llegado, en ambos casos, roza lo personal, (evidentemente a Jane Austen no la conocí, ni en este ni en otro siglo, aunque esto último, a veces lo dudo yo, y otras quienes me rodean), por lo que no voy a entrar en detalles, ni a enumerar encuentros o desencuentros, ni a contar que tengo todos los libros de ambos autores, los de Neuman firmados, los de Jane pendientes, (y así quedarán), ni bla, bla, bla, pero sí que el día que conocí a Andrés Neuman, él nombró a Jane Austen, y a Charlotte Brontë y a mis heroínas de las épocas "antañas", (como dice un amigo mío), inglesas. Y fue ahí que se creó el primer vínculo entre nosotros, entre los tres, el primer mashup, un 11 de febrero, cumpleaños de uno de mis mejores amigos, si es que las fechas y las casualidades se empeñan en coincidir, una tras otra, en mi vida, y así no hay quien escriba nada claro. Andrés presentaba su libro El viajero del siglo, el día que nos conocimos, y habló, durante gran parte de la presentación, de todo lo que había leído de mis grandes autoras, de las películas victorianas, de las adaptaciones de las novelas que tanto me gustaban, etc, y de repente surgió. Surgió ahí el vínculo. El mashup que vengo a recordar hoy, cuando por casualidad, una fecha vuelve a unirnos a los tres: A Jane, a Andrés y a mí. ¿Significará algo? No sé, coincidencias, ¿supongo?

El homenaje en sí, es hablar de ellos este día. Sin duda, de Hablar solos, el último libro de Andrés Neuman, hablaré largo y tendido en una próxima entrada, dedicada sólo a su gran obra. Hacía tiempo que no me gustaba tanto un libro, que no me llenaba tanto, sin duda, Andrés, me hizo un gran regalo, al poner una de nuestras fotos en la solapa y dedicármela como un regalo travieso. Él sabía lo que ese libro llegaría a ser para mí. Uno de mis favoritos, sin duda, como Orgullo y Prejuicio, aunque nada tengan que ver. ¿No tienen nada que ver? No. ¿No? Ahí lo dejo. 


Un abrazo para Andrés, (sin duda, un homenaje en tu cumpleaños, flojo, discreto, gris tal vez, increíblemente absurdo en comparación con lo que imaginé. Me pido la revancha a mí misma. Y amenazo con volver, tal vez, para la fecha en que nos conocimos. Igual estoy más lúcida que hoy. 

Jane, gracias por aquel Primeras Impresiones que llegó a ser Orgullo y Prejuicio, gracias por todos los viajes, por la acogida en tus casas, por la gente que conocí y que he llegado a querer gracias a ti. 

Tocado por la gracia, dicen de Andrés Neuman. Tocada por la gracia, escribieron de Jane Austen. 
¿Casualidad? No sé si fue un 28 de enero o no, pero podría ser. 




I.M.G. 
@isamerino





lunes, 31 de diciembre de 2012

Cosas que dejé de contar en 2012 (Feliz 2013)


Hoy, que termina el año 2012 de nuestra era, quiero repasar algunas cosas que dejé de contar este año, y que habré de retomar el siguiente, con renovada ilusión y con suficiente distancia como para poder hablar de ellas tratando de evitar la espontaneidad de lo inmediato y/o el vicio de la divagación. O lo que viene a ser lo mismo, para conseguir perspectiva.

Este año, que ha dejado un poco de todo para cada uno de nosotros, según la circunstancia de cada cual, será recordado de una u otra manera como un año bisiesto de los malos. A mí no me gusta catalogar algo de manera absoluta. Huyo de términos como nunca, siempre, o belleza, pienso que las tres están sobrevaloradas o que no existen de manera absoluta. Y catalogar un  año completo, con sus 365 ó 366 días vividos, como malo o bueno, me parece generalizar de manera absoluta, y es que, oigan, a mí tampoco me gusta generalizar. 

Es que yo me he reído, sí, oiga, sí, y cada vez que me he reído, ha contado como algo positivo en mi vida, y eso no puedo ahogarlo en el pozo de la desesperación de un año catalogado como maldito. Y también he llorado, caballero, también, pero me enseñaron que los españoles somos unos luchadores y podemos con todo lo que nos echen y más, que somos de buena casta, de raza valentona, de los que se echan a la chepa los pesares y tiran p´alante. Y, que somos gente de fe, de esperanza, y solidarios, lo que viene siendo buenos hermanos. Y yo, hermanos, y amigos, tengo muchos, señora, así que este año, entre todos, hemos conseguido llevarlo, más mal que bien o más bien que mal, pero ya lo hemos liquidado. Sí, con rebajas, con liquidaciones, con ventas a precio de coste, margen de beneficio cero, primas de riesgo desorbitadas, o umbral de rentabilidad... ejem, ejem, ¿por qué las palabras que quieren resaltar un año como este se tornan de repente económicas? Soy Economista, de acuerdo, pero sólo cuando trabajo, ahora digamos, que estoy sentada en la silla del placer, (a ver, los que han leído Cincuenta Sombras de Grey, que escucho la sonrisilla socarrona, y no es de ese tipo de placer del que hablo, ¿es que hay más, oiga? Buuuf, la tira, si sabes sacarle partido a la vida, y disfrutar de las cosas), vamos, la silla en la que me siento a escribir. (No, no vibra ni nada de eso, es que a mí escribir me da eso: gustirrinín). 

Cosas que dejé de contar:

Que la familia aumentó, aunque no nacieron nuevos bebés. Pero lo fueron algún día. Cada una de las tres con una cualidad, un color de pelo, una estatura, un interés. La llamada de la sangre.  Revolución.

Que mis sobrinos crecen en altura, en vocabulario, y comienzan a perder dientes. Comienzan a despuntar personalidades que serán y que van siendo. Vigilo el proceso. Lo disfruto. Su inocencia me da vida. Nunca creí que aprendería tanto observando crecer a un niño. A cuatro niños. Mis cuatro cocos. 
Mis sobrinos

Que mis amig@s, convierten en especial cada día del año. Que me quieren. Que se dejan querer. Que están ahí siempre, en las buenas y en las malas. ¡Tan grandes!

Que me enamoré y desenamoré, y me volví a enamorar y a desenamorar, de tantas cosas, y lugares, y gentes, y pequeños detalles, que volvería a enamorarme y desenamorarme de ellos si el 2013 me da ocasión. 

Que mi grupo de escritura, puntoyseguido, me da tanta vida hoy como al principio, sino más, más aún, en cada reunión, en cada salida, en cada conversación, en cada mirada que nos dedicamos, a veces, sin palabras, aunque siempre estemos rodeados de ellas. Seguimos escribiendo. Con ilusión. 

puntoyseguido
(Seis de los Siete miembros)

Que dejé de escribir el blog tantos días y días entre entrada y entrada porque tuve días confusos laboralmente hablando que me dejaron extasiada y no quería contagiar a nadie con mi desgana. Y también, cómo no, por pereza, o por miedo, (siempre ahí latiendo, el tema de no querer defraudar). Ahora que os conozco, no quiero perderos, es así. El listón sube y tengo que estar a la altura, o no, ¿me lo permitís? Sólo pretendo entreteneros, entretenerme, crear un vínculo, desahogarnos, reírnos, servir de hombro, cuando no tenemos uno cerca. No sé, esas cosas. Y compartir. Eso siempre. 

Juntos podemos
Que viajé a Londres una vez más porque Londres es uno de mis pulmones externos, si no vuelvo a él una vez al año, me cuesta respirar y encarar los días sin contar los minutos en la esfera de mi Big Ben querido; que unos meses después me fui a Amsterdam y descubrí la ciudad de los canales y las bicicletas, y conocí a Ana Frank que ha hecho más internacional este blog, (gracias pretty Anna), y me senté a comer marisco a horas de desayuno en un pueblito llamado Volendam, y que el esplendor de la primavera lo viví en el mayor campo de tulipanes del mundo: Keukenhoff. Ni los colores del Arco Iris pueden competir en belleza con la exaltación de color que allí es posible disfrutar. 

Londres
Amsterdam
Keukenhof
(Holanda)


Volendam
(Holanda)

Que mi viaje de Agosto no lo conté completo, pues el Valle del Loira no se resume al par de entradas que hice en su día, sino que sigue con una tercera parte en la que he de hablar de los hermosos jardines de Villandry, o del castillo Ussé, que llaman el de La Bella Durmiente. No conté que volví a París, que me alojé en un hotel por los Campos Elíseos, y que el Arco del Triunfo casi podía verse desde mi ventana. Que subí a la Torre Eiffel por tercera o cuarta vez, pero de noche, a las en punto, cuando toda la torre se ilumina con miles de puntos de luz. Y que regresé a Versalles veinte años después de pisarlo por vez primera. Relucían aún más sus apliques dorados, sus jardines parecían haberse extendido kilómetros desde aquella vez. No llovía. El sol apretaba. Andaba buscando las pisadas del ayer. Encontré algunas. 

Villandry
(Valle del Loira- Francia)

Ussé
(Valle del Loira - Francia)
Jardines de Versalles

La Tour Eiffel
París
Que volví a Eurodisney por tercera vez. Estuve en el 10º aniversario, en el 15º y volví en el 20º. La ilusión la misma. Como la de una niña con zapatos nuevos, pero que sean los de Minnie, que siempre pisa sobre mundos mágicos, y vive allí donde la fantasía es la dueña del mundo. Me gusta vivir allí de vez en cuando. Cada cinco años. 

Eurodisney - 20 Aniversario
París

Que estuve en varios conciertos de Ana Torroja, en Granada, en Madrid, en Alhaurín, Antequera... y que ¡No me canso! (Gracias Ana, por todos tus abrazos, por las sonrisas, las dedicatorias...).
Que me escapé a Tarifa, como cada verano, a disfrutar de esas playas blancas, inmensas, bañadas por el Atlántico. 
Que perdí un vuelo a Londres por una paranoia con Ryanair. No creo que vuelva a volar con ellos. 
Que tuve esperanzas y optimismo y las cosas salieron bien. ¡Va por ti M.D.R.!
Que no escapé a la crisis laboral, y que mi empresa entró en un ERTE en el que aún nos encontramos. Y del que espero que nos recuperemos. 
Que cumplí 39, y estoy viviendo desde entonces, (junio), mi último año de treintañera.
Que recuperé a mis amigos del colegio, y los veo más a menudo. 

Que leí Hablar Solos de Andrés Neuman y no he hecho aún una crónica al respecto. Que me hizo un regalo travieso al usar una fotografía que le hice en la solapa de su libro, y poner mi nombre sobre ella, como propietaria de la misma. Que cenamos con Antonio soler y Guillermo Busutil. Que le debo unas fotos. Que su libro es de los mejores que he leído en mucho tiempo. 

Solapa de Hablar Solos
Andrés Neuman
Alfaguara
Que después de mucho tiempo me encontré con alguien a quien aún quiero, que nos saludamos con la mano, y que nos dejamos ir. Nuestra historia pertenece a otro tiempo, a otras personas, a esas que ya no somos. Aunque siempre nos quedará pendiente un café. 
Que una de mis amigas de toda la vida fue mamá, y que fui a Madrid, con una amiga en común, a visitarla. Y que fue el fin de una era. 
Que le leído mucho, muchísimo. Que he ido al cine mucho, muchísimo. Y que he aprendido de ello mucho, muchísimo.
Que sé lo que quiero, y adonde voy, y con quién. 
Que...
Que...
Que...
Que he vivido, señores. Y que soy feliz, sí, así dicho, a lo loco, sin pensar, ¿no es así como, (cuando),  se dicen de verdad la cosas?
Cuando ocurren cosas, (repito cosas), cuando se tienen los ojos y las puertas abiertas, cuando se cree, y se vive, siempre hay algo que contar. Mucho que contar. Por eso este blog seguirá abierto en 2013 como poco. Si ustedes quieren, nos seguiremos encontrando, nos seguiremos contando, aquellas cosas que dejé de contar y aquellas otras nuevas que surgirán. Lo importante es que estemos. 

FELIZ 2013 a tod@s. 

Gracias por vuestra paciencia, por estar ahí, por leer mi cotidianidad, por dejarme comentarios, por dejaros y dejarme conocer. Chawton St somos todos. Gracias. FELIZ AÑO. Que el 13, número impar, y de mis favoritos, nos traiga nuevas esperanzas y colores a nuestra vida, y que la palabra crisis pierda credibilidad y sustancia y caiga en el olvido o entre en el mundo de las anécdotas pasadas, de la historia. Empieza una nueva era, dicen los mayas, aprovechémosla. CARPE DIEM. 


I.M.G. 
@isamerino

A los que leen mi blog, una, dos, multitud de veces, o por casualidad.
A mis amig@s.
A mi familia. 
A todos, gracias por hacerme feliz todos los días. 
No me puedo quejar, y no me quejo. Gracias. 






viernes, 28 de diciembre de 2012

Ana Torroja cumple 53 años

El 28 de Diciembre de 1959 nació Ana Torroja. 

Hoy hace 53 años.

FELIZ CUMPLEAÑOS, ANA
Ana Torroja celebra su cumpleaños el día de los Inocentes
Cada año le dedico una entrada este día en este blog. No es la única. Cada 7 de septiembre también escribo una entrada dedicada a ella y a las otras dos piezas de mi juguete favorito: Mecano. 

¿Qué decir que no haya dicho ya de Ana Torroja a lo largo de mi vida? ¿Qué decirle a ella que no le haya dicho ya en persona? Ella me mira y sonríe, y me dice, ayyy Isaaa.  Y me deja abrazarla de nuevo. Quiero quedarme un ratito más en el camerino, intercambiar impresiones sobre el último libro leído,  regalarle fotografías de los últimos conciertos, contarle que cada 28 de diciembre celebro su cumpleaños como si fuera el mío, o que cada 31 de diciembre despido el año cantando Un año más, desde que se publicó en Descanso Dominical allá por 1988, y que cada 1 de Enero empiezo el año escuchando una canción de Mecano. Me da suerte. Mi primera canción en el equipo de música, en el ordenador, en el coche... y luego pongo el concierto, de ella, o de Mecano, el caso es oír su voz. Para mí es ella LA VOZ. Cada cual elige la suya. Yo la elegí a los 8 años. Y no he cambiado de parecer, al contrario, la cosa sigue in crescendo. Mi NÚMERO UNO.  

Hoy, que cumple años, la veremos en TVE víctima de una inocentada. El día de los Inocentes siempre ha marcado este día en su vida. ¿Cuántas bromas habrá soportado? ¿Cuántas inocentadas en lugar de regalos? Nos cuenta, en alguna entrevista, que muchas. Esta noche veremos una de ellas. Espero que no se hayan pasado. Voy a sufrir con ella. Arriba os dejo la foto de la entrega. Y aquí un enlace con un mensaje de ella tras la inocentada. PINCHA AQUÍ

No voy a extenderme este año, sólo felicitar a mi artista favorita, a la que admiro no sólo por su voz o sus canciones, sino por su calidad humana y su manera de ser y estar en la vida. 

UN BESO GRANDE, ANA. Gracias por todos los momentos que me has regalado este año 2012, y como tú me dices siempre: SÉ FELIZ. 





I.M.G. Torrojera-Mecanera