viernes, 16 de diciembre de 2011

Broche Final Festival Eñe 2011: ANA MARÍA MATUTE

Ana María Matute
Desde que llegué a Eñe este año, o tal vez antes, imaginé cómo sería el momento de encontrarme con Ana María Matute en persona. Aún no eran las ocho y a las puertas de la sala de columnas, en la 4ª planta, se arremolinaba la gente, (más de la que vi en todo el festival junto, de todas las edades, de todos los lugares), todos veníamos a ver, a oír, a escuchar, a aprender de Ana María Matute, (26 de julio de 1925), el asiento K de la Real Academia Española, Premio Cervantes 2010, una de las mejores novelistas de nuestro país. Un mito. Una leyenda de las letras. Ella. La única. La gran Ana María Matute. Quiero presentarla así, de manera "rimbombante", pues no merece menos. 
Llegó puntual, en silla de ruedas, empujada por su hijo. Se quedaron muy cerca de nosotras. Nos debatíamos entre mirarla y callar, o acercarnos a confesarle nuestra admiración y a retratarnos con ella. Poca gente se atrevía a dar el paso. Ella, se dejaba observar, por costumbre, absorta en sus pensamientos tal vez. Su hijo saludaba a unos y otros. Alguien se acercaba y le mostraba su cariño, ella sonreía con la mirada. Unas chicas jóvenes, se atrevieron a cruzar la línea imaginaria que situamos frente a ella, y le dedicaron unas palabras de admiración y cariño que ella recibió en silencio. Ellas nos dieron el empuje para que nos atreviéramos a ser las siguientes. Su hijo, amablemente, se ofreció a hacernos la fotografía en la que salimos Inma y yo. Es una de esas fotografías que nunca piensas que tendrás y tienes. Un tesoro. Gracias, Ana María, otra gran Ana en mi vida. 

Parte del público asistente
Cuando abrieron las puertas, un torrente de gente, (jóvenes en su mayoría), irrumpía en la sala como una presa cuando se desborda, arrasando todo el espacio. Gente de pie, gente sentada, (tuvieron que añadir una grada completa a la sala por la afluencia masiva que allí se congregó), gente apoyada en las columnas, repantingada en el suelo, apoyados unos sobre otros y en cuanto Ana María entró a la sala, ayudada por su hijo, se hizo el silencio, un silencio respetuoso, un silencio de admiración. Es curioso cómo hasta los silencios son susceptibles de distinción, y sin palabras, los reconocemos.

Nosotros, (Loli, Inma, Ximens y yo),  nos conseguimos unas sillas, en un lateral, fuimos de las afortunadas en encontrar asiento. A oscuras, con los focos iluminando a la que más brilla, tomé algunas notas. 

Ana María Matute es la novelista que mejor ha retratado los sentimientos, la orfandad, la guerra civil, la codicia, la infancia. Los niños. (Así fue presentada por Juana Salabert). 

(Ballester dijo de su obra, que cada párrafo era una auténtica joya). 

Notas:

No creo en los consejos, pero a los que tienen vocación literaria yo les diría que escribieran con voz propia en estos tiempos tan difíciles. No arrojéis la toalla, a pesar de los grandes tropiezos. Continuad. 
Escribir no es para ganar dinero ni para ganar premios. 
No envidiar a nadie ni imitar. Sé tú mism@ siempre. 
Encuentra tu voz. 

Se es de donde se quiere ser y se pertenece a quien se quiere pertenecer. 
Mi literatura es mi patria y mi mundo. 
Soy yo. Ser uno mismo
Cuando la gente escribe para ganar dinero se nota muchísimo. También cuando no hay una verdadera vocación. 
Escribir no es una profesión, es una forma de estar en el mundo. De manifestarse del mundo. 

El verdadero país de un escritor es su infancia.

Los cuentos de hadas no son para niños. 
El cine también es literatura. La literatura es maravillosa. 
En todas mis novelas existe el tiempo cíclico, siempre se retorna. 
Hay novelas que pasan y nadie se entera.
Me parece horroroso que un escritor tenga que sacar un libro al año. No se puede escribir un libro al año. ¡Qué angustia! Yo me he pasado años sin escribir un libro. 

Cuando termino de escribir un libro siempre siento pena de terminar con la historia y los personajes. Los personajes de Olvidado Rey Gudú me han acompañado durante años. 

Para aprender a ver antes hay que mirar. Hay que percibir el fondo de las cosas antes de escribir sobre algo

Mi libro La torre vigía posee una correspondencia simbólica, entre inferior y superior, blanco y oscuro, y eso se da en todos mis libros. Este libro dejó desconcertados a muchos lectores.

Cuando te vas y vuelves ya no eres el mismo, aunque sea unos meses. 

Cuando era pequeña era tartamuda, era por miedo. Luego se me pasó. (Lo dice riéndose. Todos reímos).
En toda mi obra, los desvalidos, etc, tienen una fuerza importantísima. El habla de mis personajes es muy popular y tienen dicción propia y un mundo propio. Hay que dar voces diferentes a cada personaje. 

Yo he sido muy romántica, muy tonta. De pequeña me gustaba un vecino mayor e iba al tendedero y besaba sus camisas. El amor es estimulante. 

El desconocimiento tan grande que han tenido los adultos sobre los niños es apabullante. El niño ve, juzga y tiene sus criterios. Los niños pueden ser malos, pero aburridos no. 

La censura era terrible. Encima de censores, censores estúpidos. Espantoso.

Lo que nunca voy a hacer es escribir mis memorias. No me apetece. Hay historias más interesantes que contar. He conocido a mucha gente y  me han pasado muchas cosas, pero... ¡es mi vida!

Es más difícil escribir un relato que una novela. El cuento tiene que ser como la poesía y no puede ni faltar ni sobrar una coma. El gran cuento lo escribió Chejov. Lo escribió Poe. 

Se escriba o no, uno siempre se está contando el cuento de su propia vida, con mentiras incluidas. 

Sólo los neuróticos y artistas siguen con su idea de cambiar el mundo escribiendo.

Mis primeros cuentos los escribí con 6 años. Tengo muchos lápices de colores. Escribir es una forma de pintar. 

El libro lo crean juntos el escritor y el lector porque el libro nunca es el mimo, es distinto según el lector, es lo que se llama el lector activo.

Escribir es querer vivir dentro, querer detener el tiempo. 

Los escritores deben pasarlo fenomenal. Yo soy feliz escribiendo. Me encanta escribir. 

Ya hemos hablado mucho, ¿no? (Volvemos a reír)

Si tuviera que destacar un solo libro de toda mi carrera, es una pregunta de difícil respuesta, pero yo diría que el que más quiero es Olvidado Rey Gudú. 

Para demostrar su buena memoria, de la cual no tenemos ninguna duda a estas alturas de la conferencia, a la pregunta de cuándo publicó Caballito loco, responde que lo escribió con 32, casi 33. 

Hablarle a un niño de literatura es contarle un cuento. Se le hacen los ojos grandes. Un cuento de magia. 

La memoria es una parte importante de la vida y ayuda a vivir, a comportarse. Se pueden modificar los errores gracias a ella. 

Sobre cómo surge una idea o el alma de un libro es un misterio. Puede ser una frase, un olor que te trae algo a la memoria, una sonrisa inesperada de alguien que no sonríe nunca. Mil cosas. El cómo o el por qué es algo que tú misma no sabes cómo ni por qué, aunque el por qué está más cerca. Escribir es una forma de progreso. El dolor es un gran botón o motor. La gran literatura no se concibe sin dolor. La gran literatura siempre surge del dolor. 

Cuando alguien te dice que escribes muy triste hay que contestar eso, que la gran literatura surge del dolor y no se concibe sin él. 

Una cosa es literatura y la otra es entretenimiento.

Delibes tuvo mucha influencia en mí. Tenía una gran modestia. Éramos muy amigos. Él me decía, sigue por ahí, escribe, escribe, escribe. Tú escribe y no te preocupes de la censura. Tú escribe. Y yo era una chavala de 19 años. 

Ahora no llevo libros, pero siempre he llevado, cuando joven. Cuando termino un libro siento una especie de pérdida. Cuando se está terminando deseo que no lo haga, que no se acabe. 

Tampoco nosotros queríamos que acabase su conferencia, ni el festival, pero todo lo que tiene un principio tiene un final, como estas crónicas sobre Eñe, (que a unos les habrá parecido cortas y muchos estaréis deseando que cambie de tema ya).

Qué grande, Ana María... Qué grande. Te miro y lo pienso, y lo digo en bajito. La gente se te acerca, algunos llevan libros para que se lo firmes, yo tengo en mis manos uno con todos tus cuentos, y no me atrevo a acercarme, se te ve aún más frágil bajo los focos, agotada tras la charla. 86 años, pienso. 86. Te digo adiós con la mirada. Sé que, probablemente, no volveremos a encontrarnos. Me despido. Bajo a la librería y guardo cola por si bajas a firmar en un amago de fortaleza. Somos sólo 6 ó 7 los que tenemos esa esperanza. Pasado un tiempo prudencial abandonamos la espera. Unos minutos más tarde sales en camilla del Ateneo, con mascarilla. El esfuerzo ha sido considerable. Me alegro de haber ido al servicio y no haberte visto subir a la ambulancia. Sé que estás bien. Demasiada emoción. Tu corazón grande, literario, sigue latiendo y los que te admiramos, somos felices por ello. 

Ximens, Isa, Inma y Loli

Hasta aquí el Festival Eñe de 2011 en el Ateneo madrileño. 

Además de las horas pasadas asistiendo a distintas conferencias, tuvimos la suerte de disfrutar un fin de semana de sol madrileño, de paseos por el centro de la capital, visitas a familiares, (primo, qué alegría verte) y amigos, a librerías, a barecitos, restaurantes y tabernas. Hubo, dentro de la ruta gastronómica, comida italiana, churros y chocolate madrileño, bocata de calamares  en la Plaza Mayor y risas y buena compañía por doquier. No quiero olvidarme de dar las gracias a Ximens por toda la historia madrileña que nos fue contando por cada calle y cada rincón del centro, desde Sol hasta la Almudena, desde Gran Vía a Alcalá. Pasando por la Puerta de Toledo, el bar de los ochenta en el que el chico me aseguraba que ponían Mecano, (dudamos que conociera al grupo), la calle de las posadas, el restaurante del Rey, los asientos individuales en el parque con un lector que parecía de cera, el puente de los suicidas, los antiguos palacetes, sus leyendas y la casita del Ratón Pérez. Etc.

Gracias a Loli, a Inma y a Ximens por todo. Sin vosotros, no habría habido Eñe para mí este año. Un fin de semana increíble. Literario. Como me gusta. Hasta el año que viene, Eñe. 
No hay dos sin tres. O eso dicen. 
Prefiero Creer. 


I.M.G. 
















12 comentarios:

  1. Adoro a Ana María Matute, su obra y su manera de ser y de entender el mundo particular de los afectos.

    Me ha encantado la entrada, espléndida selección de sus palabras y mucha suerte por tener esa foto, sí.

    Un abrazo!!

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  2. ¡Qué envidia, pero que envidia siento! ¿Se nota que tengo envidia al leer esta entrada? Pues sí, la Matute nada menos. Pero todo tiene un porqué supongo, de todas maneras me lo he pasado bien leyendo todas las perlas que nos has traído hoy y viendo esas fotos, espero en el próximo año estar yo también en la foto.
    Gracias, Isa.

    Besitos

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  3. Repito lo de cada crónica. Me he quedado con las ganas de estar con vosotros, disfrutando del Festival y de los calamares del bocata.

    El consuelo que he encontrado a no haber ido han sido tus crónicas, Isa.

    Muchas gracias. Eres una cronista formidable.

    El año que viene espero estar ahí.

    Un abrazo.

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  4. Isa no he podido seguir leyendo, me he quedado respirando con Ana María y en el preciso instante en que iba a comentarte y se me escapaba una lágrima por la emoción de haber leído tus notas y haber leído tu descripción de la situación de esta mujer a la que iba a dedicarle una entrada un día, tengo el material pero no sé por qué… no lo hago… no sé… pues en ese momento se me ha ido la internet… menos mal, porque te habría dicho que solo tengo ganas de llorar y así con la demora de volver a conectarse me da tiempo a tranquilizarme… gracias por trasladarme tus vivencias… no sabes lo que te agradezco la transmisión de las palabras de esta gran Señora… muchas gracias Isa, muchas… Bss…

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  5. Isa, creo que si Ana María Matute leyera esta crónica se pondría muy contenta, la has escrito con tanto cariño, trasmites lo que ella dijo además de esa admiración y cariño que se respiraba en la sala.
    Gracias, querida amiga por contarlo todo y tan bien.

    Abrazos
    L;)

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  6. Gracias, Laura, la verdad es que estuve un pelín nerviosa todo el día, esperando que llegara el momento. de conocerla. NO había tenido oportunidad antes, porque cada vez que ha venido a Málaga me ha pillado en horario laboral y era complicado asistir a alguna de sus conferencias. De la foto estoy muy orgullosa :-)

    Ely, espero que sí, que el año que viene puedas estar. Te habría encantado esta charla, seguro, pero bueno, al menos, a los que no pudísteis estar, os he dejado un poquito de sus palabras.

    Pedro, no tengo dudas de que el año que viene seremos un grupo considerable en Eñe, va a ser muy especial, seguro. Gracias por animarme tanto en cada crónica, y gracias por pensar que lo hago bien. :-)

    MariCari querida, no sabía que tuvieras ganas de escribir sobre Ana María Matute ni que esta crónica te hubiera dejado con las lágrimas asomadas a la ventana de tus ojos extremeños. Te remito a mi entrada llamada El asiento K, ahí también hablé de ella, y dejé uno de sus cuentos cortos que más me gustan.

    Lolilla, yo con que Ana María esté bien y siga escribiendo ya me conformo. Me habría gustado tener su dedicatoria en el libro, pero no pudo ser, sin embargo tengo esa foto. Fantástica. Gracias por estar allí conmigo y por mantener la ilusión y contagiármela y convencerme de que este año, también tenía que ir, a pesar del mes tan loco de viajes que tenía, jajajaj.

    Besitos a todos, se os quiere.

    isa

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  7. Efectivamente, Isa, soy un pelín llorona, te acuerdas de mi entrada de Ay llorona, llorona... pues eso, pero luego río a raudales ¿Eh!! je ,je... Sí, sí hicistes la entrada del sillón K y no ibamos y muy bien por cierto, al ver que era un tema bastante tratado en muchos blogs que sigo, lo aparqué... pero tus palabras de hoy pensando en su estado de salud y su entereza... ay!! soy así... llorona, amore... je ,je... Bss

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  8. Besitos, guapa, me gusta que seas así, :-)

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  9. Estoy completamente de acuerdo con Ana Maria cuando dice "tu escribe y no preocupes de la censura". Una excelente reseña. Bss

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  10. Sabes que me tuve que cambiar de sitio por la megafonía (o por mi oído que no sintonizaba). Me alegro de enterarme de lo que no oí.

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  11. Para nosotras lo importante era tu presencia, y en cuanto a lo que no oíste, aquí tienes un alto porcentaje de lo que se dijo ;-)

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